Las crisis estallan en el mundo a gran velocidad. Es difícil mantenerse al día respecto a estos acontecimientos, y mucho más desarrollar una perspectiva histórica y crítica al respecto. Nuestra serie Alerta Roja ofrece un breve análisis en dos páginas sobre crisis clave de la actualidad.


Esta Alerta roja es un documento para explicar hechos fundamentales sobre el virus y sus antídotos. Fue producido consultando a una serie de científicxs e ingenierxs.


El 10 de noviembre de 2019 se consumó un golpe de estado en Bolivia cuando el jefe de las Fuerzas Armadas le pidió la renuncia al presidente en ejercicio Evo Morales en un contexto de desestabilización social y motín policial desencadenado luego de un proceso electoral cuyos resultados fueron desconocidos por la oposición a partir de un sospechoso posicionamiento de la OEA (Organización de Estados Americanos).


Ningún odio de este tipo marcó la relación de EE. UU. con Irán durante el reinado del Shah (1941-1979). Solo cuando un nacionalista económico —Mohammed Mosaddeq— llegó al poder entre 1951 y 1953 y solo cuando este amenazó con nacionalizar la industria petrolera iraní, la CIA, el Shah y la derecha del ejército iraní —liderada por el general Fazlollah Zahedi— se volvieron en su contra. Pero, incluso en ese momento, veían a lxs comunistas como la amenaza y no al pueblo iraní.


Desde mediados de septiembre, se ha desencadenado una intensa olas de protestas en todo Haití. Alrededor de cinco millones de personas —la mitad de la población del país— ha participado en las marchas y los cortes de calles. Piden la renuncia del presidente Jovenel Moïse, rechazan cualquier intervención extranjera, y piden una resolución de la crisis energética y económica. La falta de combustible en la isla es el detonante. La respuesta del gobierno ha sido enviar a la policía.


En la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abrió la sesión con el comentario descabellado de que la Amazonía —que ha estado incendiándose por semanas— “prácticamente no se ha tocado” y que “un medio mentiroso y sensacionalista” ha estado avivando las llamas de noticias falsas. La Amazonía, 60% de la cual está en Brasil, no es el “patrimonio de la humanidad”, dijo Bolsonaro. Es territorio brasileño, dijo, y si Brasil quiere talarla, que así sea.