Las noticias sobre luchas y conflictos en África, Asia, y Latinoamérica no siempre son fáciles de encontrar.  Una huelga general en India no se ve en la prensa corporativa, tampoco el asesinato de un militante de derechos civiles en América Central o las noticias que son de gran interés humanitario para organizaciones multilaterales tales como las agencias de las Naciones Unidas.

Mientras los intereses de la ideología corporativa hacen que los medios de comunicación mundiales se vuelvan cada vez más homogéneos, las noticias sobre el pueblo en todas partes del mundo se desaparecen cada vez más. Existe muy poca información básica, por ejemplo, sobre el hambre y las luchas para alimentar al pueblo. No nos interesan sólo los conflictos y el sufrimiento, estamos igualmente interesados en las luchas populares para enfrentar estos grandes desafíos.

Desde el Tricontinental vamos a enviar un boletín semanal, una nota con información seleccionada sobre una parte del mundo, que ofrecerá una mirada acerca de las luchas y conflictos de nuestro tiempo. El boletín estará disponible por subscripción gratuita.

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En abril, la ONU advirtió que el número de personas con hambre aguda podría duplicarse debido al coronavirus a fines de 2020 “a menos que se tomen medidas rápidas”. Poco se dice del hecho de que esta no es una crisis de producción de alimentos —ya que hay suficiente comida en el mundo para alimentar a todas las personas—, sino una crisis de desigualdad social. Tampoco la hambruna que arrasa a gran parte del mundo es por falta de recursos; la concentración de poder en un puñado de conglomerados de agronegocios favorece las ganancias sobre la preocupación por la humanidad.


Lo que comenzó como una disputa comercial en los años 90 se ha convertido en un desafío existencial de Estados Unidos contra China. La amenaza se basa en motivos perfectamente racionales: EE. UU. ve correctamente que la economía china crecerá lentamente hasta ser la más grande del mundo; y entiende que China pronto producirá la tecnología más avanzada. Las diversas técnicas de guerra híbrida para debilitar o derrocar al gobierno simplemente no están disponibles. El único medio que EE. UU. tiene a disposición para mantenerse en el poder es —terriblemente— la fuerza armada.


Impulsadxs por la Revolución de Octubre de 1917, lxs trabajadorxs indixs hicieron paro tras paro, hasta crear el Congreso de Sindicatos de Toda la India en 1920. La energía generada por la Revolución de Octubre y la oleada de huelgas produjo las condiciones para la creación del movimiento comunista indio hace cien años. Nuestro dossier 32 (septiembre de 2020) es un tributo a los Cien años del movimiento comunista en la India.


Gauri Gill, Untitled (32) from the series Acts of Appearance, 2015.

El sistema capitalista no era una víctima de la pandemia; las clases dominantes tomaron prestado del futuro para calmar la ansiedad. Sin embargo, la pandemia ha producido shocks importantes al sistema capitalista y ha hecho resaltar las diferencias entre los gobiernos burgueses y los socialistas. En el boletín de esta semana abordamos seis complejidades de esta pandemia: el ataque a la humanidad, la destrucción de pequeñxs propietarixs, la restauración de las jerarquías de género, el ataque a la democracia, el uso de la crisis medioambiental para salvar al capitalismo, y el uso de la crisis para atacar a China.


El 18 de agosto, soldados del cuartel de Kati, a las afueras de Bamako (Mali), arrestaron al presidente Ibrahim Boubacar Këita (IBK) y al primer ministro Boubou Cissé, y establecieron un Comité Nacional para la Salvación del Pueblo (CNSP). Este es el tercer golpe en Mali, después de los golpes militares de 1968 y 2012. Los coroneles que dirigieron esta operación dijeron que renunciarán al poder apenas el país sea capaz de organizar una elección fiable.