Estimados amigos y amigas
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Durante dos días -8 y 9 de enero- más de 160 millones de trabajadorxs se declararon en huelga en la India. Esta ha sido una de las mayores huelgas generales del mundo. Lxs trabajadorxs, agotadxs por casi tres décadas de políticas neoliberales y por el ataque a sus derechos, salieron a las calles para luchar por mejores condiciones de vida y democracia en el lugar de trabajo. Los bloqueos de las vías férreas y de las autopistas nacionales aislaron algunas partes del país. En Bengaluru, trabajadores del área de tecnologías de la información (TI) se unieron a la huelga, mientras en Himachal Pradesh -véase la imagen de arriba de la ciudad de Harmipur- lxs trabajadorxs se reunieron para exigir el fin de los empleos precarios en la administración pública. Trabajadorxs de una amplia gama de sectores, desdetrabajadorxs industriales hasta trabajadorxs de la salud, se unieron a la huelga. No ha habido respuesta del gobierno. Por favor, lean mi reportaje sobre la huelga.

Escribo mi reportaje desde Kerala, donde casi toda la fuerza de trabajo se declaró en huelga. Esta huelga se produce luego del poderoso muro de mujeres que seformó el 1 de enero para defender las tradiciones renacentistas de Kerala. Para una comprensión más completa de la lucha que llevó a cinco millones y medio de mujeres a formar un muro a lo largo de 620 km en Kerala, miren mi reportaje. El título de este boletín proviene de un poema bien conocido del poeta radical Vayalar Ramavarma (1928-1975). Cuando lxstrabajadorxs luchan, escribió Vayalar, «¿No es algo que enorgullece a su tierra?»

Esta huelga de dos días se produce en un momento en el que trabajadorxs de todo el mundo saludan al 2019 con una ola de manifestaciones, desde el «mes de la ira» lanzado en Marruecos por los sindicatos, hasta las protestas en Sudán por el aumento de los precios, desde las posibles huelgas de docentes en Los Ángeles (EE.UU.) hasta una posible huelga general en Nigeria por salarios. Un informe de la Confederación Sindical Internacionaldel año pasado muestra que «más países están excluyendo a trabajadorxs de las leyes laborales», el 65% de los países, según el último recuento, excluyen a lxstrabajadorxs migrantes, a lxsempleadxs del sector público y aotrxs de los derechos que éstas garantizan.Todo indica que el ataque a los derechos de lxs trabajadorxs y a la democracia en el lugar de trabajo continuará a pesar de estos conflictos.

Brinda Karat, una lideresa del CommunistParty of India (Marxist) [Partido Comunista de la India-Marxista] reflexiona, en nuestro dossier de enero, sobre el historial del actual gobierno de extrema derecha de la India (del partido BJP) y los retos de la izquierda para producir una agenda alternativa para presentarla al pueblo en las elecciones generales de abril de 2019. Karat ofrece una sagaz evaluación de los ataques contra las mujeres y la denigración del proyecto de la emancipación de las mujeres en la India.

En las últimas décadas las mujeres han ingresado en los espacios públicos para vivir y trabajar. Han establecido sus talentos, sus habilidades, sus capacidades en numerosas esferas. Ha habido una reacción en contra de esta creciente afirmación. La reacción está determinada por una extrema misoginia, o un fuerte sentimiento, en algunos sectores de nuestra sociedad, de que las mujeres tienen un lugar específico y cualquiera de ellas que cruce los límites establecidos es susceptible de ser castigada. Estas barreras culturales, tras las cuales se espera que vivan las niñas y las mujeres (con algunas excepciones, para ciertas clases sociales), son más fuertes que los altos muros de una prisión. Cuando una mujer es violada, se la culpa de entrar en el espacio público, de ser una ciudadana libre, de las ropas que viste, de las personas con quienes habla, de la hora y el lugar donde estuvo. Es la mujer la responsable del crimen. Este es el carácter de la misoginia.

En la entrevista, Karat profundiza en la difícil situación de la India bajo el gobierno del Primer Ministro Narendra Modi. Por ejemplo, ella comenta los siguientes puntos:

(1) Debido a las políticas de gobierno de la India, hay un agudo malestar agrario, Un promedio de 12.000 campesinxs se suicidaron cada año de mandato de este gobierno. El desempleo está en su punto más alto.
(2) La India destaca por el crecimiento de las desigualdades en este período de gobierno de Modi. Solo el 1% de la población posee el 68% de toda la riqueza de los hogares, lo que representa un incremento de casi 20 puntos en los últimos cinco años. Por otro lado, según la encuesta socioeconómica del gobierno, más del 90% de la población de la India tiene ingresos inferiores a 10.000 rupias [143 dólares] al año.


Leyenda del video: cortesíadeNewsClick

No es axiomático que la alta desigualdad y la angustia socialconduzcan a políticas progresistas. En tal contexto, es tan probable que la cultura de la solidaridad de la clase trabajadora se erosione y que crezca la violencia social, produciendo el semillero para una política neofascista. Con ese fin, Karat argumenta que la izquierda de la India, pero también en todas partes, tiene que intervenir frente a las intolerancias de nuestra cultura.

Las culturas promovidas por el capitalismo y el mercado estimulan y glorifican el individualismo e impulsan soluciones individualistas. Todo esto se suma a la despolitización de toda una generación de jóvenes. Esto es ciertamente un desafío: como hallar las formas más efectivas de llevar nuestro mensaje a la juventud. Luego, en la India, la explotación de clase se intensifica a través del sistema de castas y viceversa. El desafío de las castas y la construcción de luchas de resistencia contra el sistema de castas y la opresión de castas, así como la vinculación de estas luchas con la lucha contra el capitalismo en términos de disputas y objetivos también es un desafío. Los sindicatos y otras organizaciones de clase ciertamente tienen que ser más asertivos y atentos a estos aspectos.

La izquierda, sugiere Karat, necesita entrar de lleno en la lucha sobre como definir los términos de la cultura. Las cuestiones de la dignidad y la discriminación son fundamentales para el desarrollo de una política progresista. Ningún movimiento emancipador puede dar la espalda a ninguna forma de jerarquía social. El impulso democrático debe abrirse camino en las formas culturales más rígidas.

Las fotografías en el dossier son de Rahul, un periodista independiente radicado en Anantapur (estado de Andhra Pradesh), cuyo trabajo puede verse en el Archivo del Pueblo de la India Rural

Karat brinda una evaluación clara de los desafíos para la izquierda en las elecciones de la India que tendrán lugar dentro de unos meses. Mientras tanto, desde Brasil, Joao Pedro Stedile, reflexiona sobre las últimas elecciones brasileñas que llevaron a la presidencia al neofascista Jair Bolsonaro. La entrevista a Stedile, que pueden leer aquí, explica la actual y horrible coyuntura en Brasil. Bolsonaro ha demostrado rápidamente que todas las preocupaciones sobre su forma de hacer política son correctas. Stedile considera que el único antídoto contra Bolsonaro es un movimiento vibrante de la clase trabajadora, arraigado no solo en el campo sino también en las periferias urbanas.

Mientras tanto, nuestro equipo del Instituto Tricontinental de Investigación Social en São Paulo (Brasil),André Cardoso, Cristiane Tiemiy Olivia Carolino, realizaron un análisis completo sobre las perspectivas de la economía brasileña para 2019. Una nueva ley reduce el salario mínimo, mientras que otro conjunto de decretos ataca a las comunidades indígenas de Brasil. La institución a cargo de los derechos de los indígenas, la FUNAI [Fundación Nacional del Indio], fue colocada bajo supervisión del Ministerio de Agricultura, dominado por intereses de la minería, el agronegocio y la tala. La Ministra de Agricultura de Bolsonaro, Tereza Cristina Dias, fue la líder del grupo de presión del agronegocio en el Congreso. Sonia Guajajara, líder de la Articulación Nacional de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), luego de las decisiones de Bolsonaro dijo: «Somos los primeros en ser atacados. Tenemos que ser los primeros en reaccionar».

Somos los primeros en reaccionar. Esta habría sido una frase familiar para la comunista palestina Shadia Abu Ghazaleh, nacida en Nablus el 8 de enero de 1949 y asesinada en 1968. En 1967, Abu Ghazaleh se unió al recién formado Frente Popular para la Liberación de Palestina. Abandonó sus estudios en El Cairo ante la consternación de su familia, que había perdido su hogar en Palestina. «Para que sirve un título universitario», les dijo Abu Ghazaleh, «si no tengouna pared encasa para colgarlo».

La imagen de la semana -arriba- es de SuhadKhatib, una artista, diseñadora y cineasta nacida en Omán, criada en Ammány que actualmente viveen San Francisco, Estados Unidos. No puede vivir en las ciudades de sus padres debido al colonialismo. «Esta pintura es para aferrarse a esa sonrisa, la que hace que sus ojos desaparezcan así», nos dice Suhad. «Es un regalo de mi parte a la generación de revolucionarios como Shadia… que selevantará de nuevo».

El año pasado, 56 niñxs palestinxs, la mayoría de Gaza, fueron asesinados por las fuerzas militares israelíes. La atención se ha centrado en las elecciones en Israel, pero hay poca atención a los crímenes de guerra israelíes contra los palestinos. Adalah, el centro jurídico para Palestina señala, en un nuevo informe, que Israel no ha mostrado ninguna voluntad de llevar a cabo una indagación o investigación sobre los asesinatos en el perímetro de Gaza. Solicita la intervención de la Corte Penal Internacional. No habrá ninguna próximamente.

Quedará por hacer que la gente valiente siga el ejemplo de Shadia Abu Ghazaleh y actúe para forzar la apertura de un nuevo camino hacia la paz en Palestina. Sus luchas serán luchas para hacer que su tierra se sienta orgullosa.

Cordialmente,
Vijay