Estimados amigos y amigas

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

En diciembre de 1914, los dos grandes líderes de la Revolución Mexicana -Pancho Villa y Emiliano Zapata- llegaron al Palacio Nacional en Ciudad de México. Se enfrentan a la silla presidencial dorada. Zapata se burla de ello. «Deberíamos quemarla», dice. «Cuando un buen hombre se sienta aquí, se vuelve malo». Villa se sienta en ella para la icónica fotografía de Agustín Víctor Casasola (arriba). Los dos, Villa y Zapata regresan a sus pueblos. Ninguno de ellos tiene estómago para la ciudad ni para el brazo fuerte del orden. «Este pueblo es muy grande para nosotros», dice Villa. Ambos fueron asesinados.

La historia de Villa y Zapata en el Palacio Nacional me viene a menudo a la cabeza estos días. Zapata y Villa no podían tolerar la corrupción del poder. Querían que su revolución honrase los sacrificios de sus compañerxs de lucha y que fuera un bálsamo contra el sufrimiento. Pero los poderosos -los aristócratas y los oligarcas- husmeaban en los márgenes. No renunciarían al poder fácilmente. Nada avergüenza a los poderosos, ni la culpa se acumula como la bilis dentro de sus pechos. Demasiado está en juego para ellos.

La fuerza llega fácilmente a los poderosos. Estados Unidos tiene 883 bases militares en 183 países. Sus tentáculos estrangulan al planeta (para más información sobre esto, miren mi reportaje aquí). Pronto habrá un Fuerte Trump en Polonia. Va a mover la huella militar de EE. UU. y la OTAN más cerca de la frontera rusa. Las amenazas vuelan. Las tensiones aumentarán. Cualquier intento por desmantelar la masiva estela militar estadounidense será dejado de lado. Un nuevo gobernador fue elegido en Okinawa (Japón). Está contra las bases en su territorio, pero las opiniones del Gobernador Danny Tamaki y de sus electores son irrelevantes. El voto de la fuerza militar es mucho más influyente. Una joven chica de Okinawa, Rinko Sagara (14 años) lee en público un poema que termina con «Nuestro futuro es ahora». Ella es heredera de Villa y Zapata. Son personas conesperanza, todo lo contrario a una base militar.

«Si solo tienes un martillo, todo parece un clavo» me dijo un agente de la CIA hace una década. La infraestructura militar estadounidense les da a sus líderes políticos el espejismo de que todos los problemas se resuelven con poderío militar. La diplomacia se vuelve marginal. El martillo de Estados Unidos cae con fuerza sobre clavos desde un extremo de Asia hasta el otro en las Américas.

Todo el mundo sabe que Irán no tiene una política de armas nucleares. Eso quedó claro en octubre de 2003 cuando el líder supremo de Irán, Ali Khamenei condenó las armas de destrucción masiva. La última declaración del Organismo Internacional de Energía Atómica, como muestro aquí, dice que Irán no ha violado el acuerdo nuclear de 2015. La frase principal no necesita interpretación: «Irán está cumpliendo sus compromisos en materia nuclear con arreglo al Plan de Acción Global Conjunto». Debido a esto, la Corte Internacional de Justicia falló esta semana a favor de Irán. Las sanciones estadounidenses contra Irán, que se intensificarán el 5 de noviembre, son ilegales. El gobierno de Trump infló el pecho, zapateó y rompió el Tratado de Amistad entre Irán y Estados Unidos (1955). Todo esto se basa en artimañas y ejerce una presión inhumana sobre los 82 millones de iraníes. Se amenaza con la guerra porque la guerra es un hábito.

También lo son las sanciones, las amenazas. Trump ha obligado a Canadá y a México a firmar un nuevo acuerdo comercial. Scott Sinclair del Canadian Centre for Policy Alternatives [Centro Canadiense de Alternativas de Políticas]nos dice que este acuerdo es «solo otro acuerdo comercial más impulsado por las corporaciones. Extiende la protección del monopolio de las grandes empresas farmacéuticas, de modo que canadienses y mexicanos terminen pagando más por los medicamentos… Tal vez lo mejor que se puede decir sobre el es que los ladridos de Trump fueron peores que su mordedura». Pero, incluso eso está por verse. A comienzos de este año un grupo de intelectuales mexicanos editó un libro sobre el acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México, que anticipó lo que iba a suceder. Más de la mitad de la población mexicana no había nacido cuando se firmó el TLCAN en 1994. No quieren que se obligue a México a una posición de subordinación. Ni los canadienses tampoco.

«Este pueblo es demasiado grande para nosotros» dijo Pancho Villa. Se refería a sus actitudes. No estaba dispuesta [la ciudad] a tolerar emociones humanas como la consideración y ayuda mutuas. ONU Hábitat estima que para 2050 la población urbana en el mundo aumentará a 6.400 millones de personas y que el 95% de ese crecimiento tendrá lugar en ciudades y pueblos de África, Asia y América Latina. Ya hay 1.000 millones de personas viviendo en favelas. Se estima que para 2030, la población de las favelas se incrementará a 3.000 millones de personas.

Nada sobre la vida en un barrio marginal debe ser adornado. Los habitantes de barracas, como las personas que viven en los barrios marginales de Sudáfrica se llaman a sí mismas, no se apartan de una lucha constante contra las condiciones de sus vidas. Les gustaría tener mejores viviendas, calles más limpias, aire sano, agua potable, patios para sus niñxs, centros comunitarios para sus ancianxs. Pero los que mataron a Villa y a Zapata y los que construyen bases militares en todo el mundo no comparten estos sueños.

Es por ello por lo que los militantes de Abahlali baseMjondolo (AbM), la organización de los habitantes de barracas de Sudáfrica, están siendo asesinados, uno a uno. La lista de muertos es larga, desde Nkululeko Gwala (2013) a S’fiso Ngcobo (2018), desde la muerte de Jayden Khoza (de dos semanas de edad) en un violento ataque a las barracas hasta el asesinato de Inkosi Thulani Mjanyelwa (el jefe de Mpondoland). El objetivo más preciado de los asesinos is S’bu Zikode, el líder de AbM, ahora en la clandestinidad. «No puedo aceptar esto como el final de mi vida política» me dijo Zikode recientemente. «Si esto un asesinato político de mi vida política, no estoy dispuesto a echarme atrás». Es un hombre valiente. En New Frame, Zandile Bangani conversa con la esposa de Zikode, Sindi Mkhize, quien dice: «La vida que estamos viviendo no es agradable». Hay problemas todos los días. Pero ella, como Zikode, es firme. «Vamos a trabajar por la gente hasta que sus demandas sean satisfechas».

Es imposible no ver los poblados y ciudades palestinas de Cisjordania como barrios marginales urbanos y rurales, cuyas condiciones de mejora han sido robadas por la ocupación israelí. La violencia es la situación normal, al igual que la degradación del medio ambiente donde la población palestina lucha por llevar una vida digna. Muy recientemente, en Khan al-Ahmar, los colonos israelíes han estado vertiendo aguas residuales en el agua utilizada por la población palestina que se aferran a sus escasas tierras contra viento y marea. La autoridad israelí ha amenazado con demoler este poblado, pero los palestinos se han reunido aquí para defender sus derechos a la tierra. Jamal Juma de Stop the Wall ha estado documentando su lucha todos los días.

Gente como S’bu Zikode, Sindi Mkhize y Jamal Juma son nuestros Villas y Zapatas. No llevan armas, pero son personas que no se dejan seducir por el poder.

Este domingo, el pueblo brasileño irá a las urnas. Jair Bolsonaro, un fascista, lidera las encuestas para convertirse en el próximo presidente de Brasil. Casi la mitad de la población brasileña lo detesta intensamente. Su apoyo a la dictadura militar (1964-1985) disgusta masivamente, al igual que sus terribles comentarios sobre las mujeres, los gays y los afrobrasileños. Es un hombre desagradable. Es por ello por lo que la marcha de la mayoría de las mujeres en todo Brasil tenía un hashtag simple #ElNo [#EleNão]. Cualquiera menos Bolsonaro es el grito atronador (para una explicación sobre las elecciones, miren mi artículo en New Frame). El candidato favorito del pueblo brasileño, Lula, está en la cárcel. El ha pedido que su apoyo sea transferido a Fernando Haddad y Manuela D’Ávila que son los candidatos a presidente y vicepresidenta del partido de Lula, el Partido de los Trabajadores. Parece que nadie va a ganar con más del 50% de los votos el 7 de octubre y que los dos primeros candidatos se enfrentarán en la segunda vuelta el 28 de octubre. Será, entonces, una batalla entre Bolsonaro y Haddad. Él no. Esa es la frase. Pero más que eso, es también para Haddad una defensa de las políticas humanas del gobierno del Partido de los Trabajadores entre 2003 y 2016. Fueron esos gobiernos los que casi acabaron con el hambre en Brasil. Esta semana el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres dijo: «La pobreza no es inevitable», refiriéndose al objetivo de la ONU de acabar con la pobreza para 2030. Votar por Bolsonaro ciertamente no llevará en esa dirección. Un voto por Hadad sí podría hacerlo.

Para antecedentes de esta elección, por favor lean nuestro Dossier No 5 delInstituto Tricontinental de Investigación SocialLula y la batalla por la democracia en Brasil (junio 2018). Para la cobertura de las elecciones en español visiten Brasil de Fato.

Hace 50 años esta semana, en Ciudad de México, las fuerzas estatales atacaron una protesta estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas. Cientos de personas fueron masacradas allí. Unas pocas semanas después, Ciudad de México fue sede de los Juegos Olímpicos, donde dos atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos levantaron sus puños en un poderoso saludo. Smith, Carlos y el atleta australiano Pete Norman habían ganado medallas en la carrera de 200 m. Los tres ganaron medallas en derechos humanos.

La diseñadora del Instituto Tricontinental de Investigación Social Tings Chak escribió un importante y ameno ensayo sobre los diseños para las Olimpiadas, las protestas en México, la masacre en la Plaza y los contra-diseños de los manifestantes (un ejemplo arriba). Termina con una hermosa canción de Violeta Parra:

¡Que vivan los estudiantes,

jardín de las alegrías!

Son aves que no se asustan

de animal ni policía,

y no les asustan las balas

ni el ladrar de la jauría.

Para la imagen de esta semana, Tings ha dibujado a la periodista y escritora Elena Poniatowska, la fundadora de La Jornada, uno de los mejores periódicos de México, y autora de La noche de Tlatelolco (1971), uno de los mejores libros sobre la masacre de los estudiantes. El libro comienza con la manifestación estudiantil -como las tropas de Zapata y Villa- entrando a la plaza. «Son muchos. Vienen a pie, vienen riendo…. muchachos y muchachas, estudiantes que van del brazo en la manifestación con la misma alegría con la que hace apenas unos días iban a la feria; jóvenes despreocupadxs que no saben que mañana, dentro de dos días, dentro de cuatro, estarán allí, hinchándose bajo la lluvia, después de una feria en donde el tiro al blanco serán ellos».

Cordialmente,

Vijay

P.D. El martes 9 de octubre lanzamos el Dossier No 9 sobre las inundaciones en Kerala con un dibujo original de Orijit Sen en la portada. Encuéntrenlo en nuestro sitio web.

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