Estimados amigos y amigas

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

En 1992, Fidel Castro fue a Río de Janeiro (Brasil) a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo para anunciar, «Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debíamos haber hecho hace mucho tiempo». Se refería a tomar precauciones contra los desechos del capitalismo basado en el carbono y avanzar hacia un sistema socialista ecológico. El comité para gobernar el mundo, como al Grupo de los 7 (G7) le gusta verse a sí mismo, volvió a casa y no hizo caso a los protocolos de Río. Cuba tenía otras ideas.

Cuatro años antes de la Conferencia de Rio, la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente crearon el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). Había preocupación de que la destrucción ambiental no solo era perjudicial para el planeta y sus habitantes, sino que había acelerado la desaparición de la posibilidad de vida en la tierra. El mandato del IPCC era muy claro, estudiar los riesgos del cambio climático inducido por la humanidad, para evaluar sus potenciales impactos y ofrecer posibles opciones de prevención. El IPCC, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2007 por advertir sobre las implicaciones catastróficas del capitalismo inducido por el carbono, produjo cinco informes de evaluación principales y una serie de informes especiales.

La semana pasada, el IPPC publicó un informe especial. Calentamiento global de 1,5 C. Este informe dice que «se requerirían cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad». Si la actual senda de abuso del carbono permanece inalterada, el calentamiento global no será contenido bajo 1,5 C. A medida que el calentamiento global supere 1,5 C, los arrecifes de coral desaparecerán y el nivel del mar aumentará. Regiones áridas como el Sahel en África se secarán completamente. La sequía y el hambre serán cada vez más comunes y ecosistemas enteros morirán. «Cambios rápidos, de gran alcance y sin precedentes», suena como que el IPCC, en su estilo cuidadoso, está diciéndole al mundo que el sistema capitalista simplemente no va a ser capaz de lidiar con la calamidad del calentamiento global. 

En un importante artículo publicado en Review of Agrarian Studies (2015), Tejal Kanitkar del Instituto Tata de Ciencias Sociales escribe que el presupuesto total de carbono disponible para el planeta para limitar el calentamiento global a 1,5 C es 744 GtC (gigatones de carbón). El presupuesto de carbono es la estimación de la cantidad de dióxido de carbono que se puede emitir para mantener el aumento de la temperatura global por debajo una cantidad establecida por encima de los niveles preindustriales (la cantidad establecida oscila entre 1,5 y 2 C). Lo que restaba de este presupuesto en 2015, eran 77 GtC. La mayor parte del uso de ese espacio de carbono corresponde a los países industrializados avanzados, mientras que los países en desarrollo utilizan apenas una fracción del presupuesto de carbono. Actualmente no hay una discusión seria sobre como, con la necesidad de severas restricciones en el uso de carbono, los estados industrializados avanzados mantendrán su inmenso uso del espacio de carbono, al mismo tiempo que el Sur Global satisfaga las expectativas de sus poblaciones. Parece que el camino a seguir es una distribución desigual de la carga, a menos que los países del Sur Global puedan presionar a los estados industrializados avanzados y evitar que establezcan una agenda injusta.

La seriedad en el comité para gobernar el mundo se puede evaluar por el comentario de Trump sobre el informe del IPCC: «quiero ver quien lo dibujó».

Panmao Zhai, el Secretario General de la Sociedad Meteorológica de China y codirector del Grupo de Trabajo 1 del IPCC dijo que «ya estamos viendo las consecuencias de un calentamiento global de 1 C en un clima más extremo, el aumento del nivel del mar y la disminución del hielo marino del Ártico».  Uno de estos impactos es la ferocidad de los huracanes (como lo muestra el informe del IPCC de 2007).

El año pasado, dos enormes huracanes barrieron el Caribe. El huracán Irma y el huracán María. Devastaron las naciones isleñas desde Dominica hasta Cuba. Pero el socorro, la rehabilitación y la recuperación en estas islas no fueron idénticos. En Puerto Rico, como muestra la periodista canadiense Naomi Klein en su nuevo libro, el gobierno de los Estados Unidos no preparó a la población antes ni la ayudó después. Hubo más interés en privatizar la red de energía eléctrica que en repararla en los meses posteriores. Klein llama a esto ‘capitalismo del desastre’, como la forma de generar ganancias crea desastres y luego se usan los desastres para ganar dinero (pueden leer mi reseña del libro de Naomi aquí). 

Pero en Cuba, no lejos de Puerto Rico e igualmente golpeada por los huracanes, la preparación fue mucho más sofisticada y la recuperación, a pesar de la falta de fondos, mucho más veloz. Podemos llamar a esto ‘socialismo del desastre’, la forma como una sociedad socialista enfrenta los eventos extremos del cambio climático. Cuando Castro regresó de Río en 1992, regresó a una sociedad que ya desde 1980 se había hecho cargo de la importancia de la agroecología y el ambientalismo. Después de Río, Cuba no se desgarró a pesar de la pérdida de su socio soviético y del bloqueo de Estados Unidos. El uso de biopesticidas y la protección de humedales vino junto con la descentralización de la red eléctrica. El voluntariado forma parte del tejido social de la sociedad cubana, una ética que fue esencial después del Huracán María. El espíritu de voluntariado era tal que Cuba envió cientos de doctorxs para ayudar a otras islas del Caribe (Cuba también ofreció enviar medicxs y electricistas a Puerto Rico, una oferta rechazada por Washington). Después del huracán, hice un reportaje para Frontline sobre la historia de las dos islas, como la socialista Cuba había planificado eficazmente para los huracanes y la recuperación, mientras los Estados Unidos capitalistas balbuceaban. Hay mucho que aprender de estas dos experiencias. Una cosa es tener las tiendas más llamativas, otra tener una sociedad que no está alienada de la naturaleza y que no desprecie a las personas. 

El año pasado, Cuba anunció una nueva política: Tarea Vida, un programa del Consejo de Ministros para «incrementar la resiliencia de las comunidades vulnerables», dijo Dalia Salabarría Fernández (bióloga marina en el Centro Nacional de Áreas Protegidas). El aumento del nivel del mar y el deterioro de los arrecifes de coral son un problema grave que Tarea Vida propone abordar. Mientras el bloque capitalista continúa envenenando el mundo con toxinas, en la Cuba socialista la mitigación ya está disponible.

Este verano, la lluvia cayó en proporciones inimaginables sobre Kerala, un estado del sur de la India, creando inundaciones que son parte del ciclo de clima extremo del capitalismo basado en el carbono. El gobierno del Frente Democrático de Izquierda en el estado se había preparado para las aguas crecientes y entró en acción. Y también lo hizo la sociedad de Kerala, donde -gracias a un siglo de lucha social- la gente está organizada en varias cooperativas y sindicatos que trabajaron para salvar las vidas de personas y animales y para ofrecer refugio a gran número de personas (miren esta historia por miembro principal del Instituto Tricontinental de Investigación Social, P. Sainath). La fuerte acción pública del estado y la sociedad en Kerala se asemeja a la fuerte acción pública en Cuba. 

El equipo del Instituto Tricontinental de Investigación Social en Nueva Delhi ha relatado la historia de las inundaciones de Kerala y la acción pública que caracteriza al desastre. Nuestro Dossier No 9 (Como Kerala luchó contra las peores inundaciones en un siglo), describe la severidad de la tormenta, la destrucción causada por las inundaciones y luego, principalmente, el trabajo realizado por el pueblo y su gobierno para salvar vidas y reconstruir pueblos y ciudades. Es una historia poderosa, una historia inspiradora seguro, pero también una historia que enseña cómo un gobierno de izquierda puede tomar medidas ahora para mitigar los peligros del cambio climático. Los gobiernos de izquierda, como dijo recientemente el economista V.K. Ramachandran (subdirector del Consejo Estatal de Planificación de Kerala) tienen que saber que «la resiliencia climática es una parte muy importante de la planificación de los recursos». Tarea Vida de Cuba se trata de esto y en ello debemos enfocarnos seriamente. La portada de nuestro dossier tiene un dibujo del genial artista Orijit Sen (la usé como la imagen inicial de este boletín también – arriba).

La imagen de la semana del Instituto Tricontinental de Investigación Social es del líder comunista de Kerala A.K. Gopalan (abajo). Fueron personas como AKG las que trabajaron para crear una sociedad de cooperativas y asociaciones voluntarias, así como un gobierno estatal dedicado al pueblo; fueron esta sociedad y este estado los que consagraron la acción pública. Vale la pena notar que fue AKG quien lideró la creación de las cooperativas de trabajadores para preparar y vender café, la Sociedad Cooperativa de Trabajadores del Café de la India que administra la Indian Coffee House, disponible en todo el país (mi favorita está en Calcuta, en College Street).

La imagen de arriba es de un concierto de Roger Waters, ex integrante de Pink Floyd, en São Paulo (Brasil). Fue luego de la primera vuelta electoral, donde el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro casi obtuvo la victoria absoluta. En la segunda vuelta, el 28 de octubre, será desafiado por el candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad. Se espera que Haddad logre galvanizar la indignación contra el fascismo de Bolsonaro, quien está respaldado por una burguesía más preocupada por los peligros que representan lxs empobrecidxs que por el crecimiento de los fascistas. El telón de fondo del show de Waters catalogó el auge del neofascismo desde Trump hasta Bolsonaro. Este es el dramatis personae de nuestros monstruos (Waters descuidó a Duterte, Erdogan y Modi – las figuras el libro Hombres Duros).

Trump se burló del informe del IPCC. No se toma en serio el cambio climático. Pero si una serie de otras guerras pequeñas, pero peligrosas: su guerra contra Irán y su guerra contra China. Sobre Irán, Trump y sus acólitos han dicho que si los iraníes perjudican a cualquier ciudadano estadounidense en Asia Occidental (se centran en Siria) «van a acabar en el infierno». Están buscando una razón para destruir a Irán. Respecto a China, Trump continúa su guerra comercial. Ahora hay una discusión seria sobre si China dejará de comprar deuda de los Estados Unidos, una decisión de política pública que impactaría todos los aspectos del poder de EE. UU. (por favor lean mi reporte aquí). 

Los ‘hombres duros’ como Trump no están interesados ni en la humanidad ni en la naturaleza. Están interesados en el poder y el dinero. Para ellos lo que los pueblos de Cuba y de Kerala están haciendo no es de interés. Están creando el infierno en la tierra, lugares como los asentamientos de barracas en Agbogbloshie en Accra (Ghana), donde los desechos del capitalismo se descomponen y se reutilizan. La poeta estadounidense Marge Piercy está pensando en esos hombres duros cuando escribe: «¿Cómo soportan estos hombres ser tan fríos y llenos de malicia?» Lo soportan porque les beneficia. Hacen dinero con la gente y la naturaleza. Ese es el límite de sus ambiciones.» 

Cordialmente,

Vijay.

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