A Fahmida Riaz (1946-2018) y Meena Alexander (1951-2018), dos comañeras poetas que nos dejaron esta semana.
Aur kuchh poochhe

Estimados amigos y amigas

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

En unos pocos días, el 29 y 30 de noviembre, un gran número de personas se reunirán en Nueva Delhi, la capital de la India, para expresar su apoyo a los campesinos (kisans) indios. Esta protesta Dilli Chalo(Vamos a Delhi), llevará a los campesinos, con certeza, pero también a trabajadorxs de la industria, de la alta tecnología, estudiantes y maestrxs, abogadxs y banquerxs, trabajadorxs de la salud pública y trabajadorxs de guarderías. El objetivo de la manifestación es exigir que el Parlamento indio celebre una sesión especial para discutir la crisis agraria, área en la que el 70% de la población está sumergida en deudas y desesperación. La imagen de arriba es de nuestro amigo y camarada Orijit Sen.

A principios de este año, en marzo, 50.000 agricultores llegaron a la capital financiera de la India, Mumbai, donde obligaron al gobierno de derecha a satisfacer algunas de sus demandas. Esta Gran Marcha de Kisan, dirigida por el All-India Kisan Sabha (el frente campesino del Partido Comunista de la India-Marxista o CPI-M) cautivó la imaginación del país. En septiembre, 200.000 campesinxs y trabajadorxs llegaron a Delhi para presionar al gobierno de derecha que ha destruido la base de su sustento. Como T. K. Rajalakshmi escribió en su reportaje para Frontline, «No fue una coincidencia que las mujeres constituyeran una buena proporción de los casi 200.000 manifestantes. El aumento de los precios de los productos básicos, incluidos los alimentos, sin un aumento proporcional de los salarios ha sido una de las principales causas de descontento». Ahora, no son sólo lxs campesinxs los que vendrán a la capital, sino todxs lxs que creen que es imperativo estar con lxs campesinxs.

Nuestro integrante principal del Instituto Tricontinental de Investigación Social, P. Sainath, es uno de los arquitectos de esta agitación Dilli Chalo. Es fundamental ver su entrevista con Pranjal de NewsClick. El gobierno ha cambiado la forma en que se mide la sequía para que lxs campesinxs no reciban asistencia, al mismo tiempo que las compañías de seguros y los bancos defraudan al campesinado a través de planes de seguros. Aparte de los planes de seguro, los bancos han sido extremadamente duros con lxs campesinxs que han pedido dinero prestado y absurdamente laxos con los multimillonarios corruptos que también lo han hecho. Como señala un editorial en Economic & Political Weekly, “algunos bancos parecen haber adoptado medidas duras y humillantes para recuperar estos préstamos. En particular, algunos de estos bancos han adoptado una actitud bastante generosa hacia ciertos individuos que son culpables de no pagar sus préstamos de varios cientos de millones de rupias. Un gran número de campesinxs son víctimas de este enfoque discriminatorio de los bancos”.

El título de este boletín proviene de un poema de Mohammed Iqbal (1877-1938), uno de los grandes poetas del sur de Asia. En su poema, Farman-e-Khuda, Iqbal canta,

Si el campo no provee comida para el campesino,
Entonces quemen cada haz de trigo de ese campo.

Nuestros amigos de la banda pakistaní Laal cantaron una linda versión de este poema durante la Marcha de la Anjuman Muzareen (Asociación de Arrendatarios) por derechos a la tierra en 2010. Pueden verla a continuación.

Desde la liberalización de la economía de la India, más de 300.000 campesinxs se han suicidado. Este es un problema universal, incluso en los Estados Unidos donde los pequeños agricultores se estánmatando en cantidades sin precedentes. Desde Filipinas hasta Perú, la agricultura muere una muerte lenta pero segura. Las tierras agrícolas de primera calidad se venden para el desarrollo de proyectos inmobiliarios: vivienda y centros comerciales. Los problemas son los mismos: alto costo de los insumos (semillas, fertilizantes, pesticidas), difícil acceso a la tenencia de la tierra (cultivar arrendando la tierra tiene un costo prohibitivo para el campesinado), poca infraestructura pública estatal (centros cooperativos para el procesamiento de cosechas para agregar valor, irrigación, carreteras), y por supuesto, problemas financieros catastróficos (las deudas son el azote de las y los campesinos). La cadena global de commodities beneficia a las empresas monopolistas de comercio al por menor más que al campesinado. Las grandes cadenas de supermercados siguen ganando dinero mientras lxs campesinxs se despeñan por el precipicio de la deuda.

Si el campo no provee comida para el campesino, entonces quemen cada haz de trigo de ese campo.

Los campesinos y quienes los apoyan que marcharán en Delhi vienen porque están organizados. Uno de los problemas clave de nuestro tiempo es la desesperación de la atomización. No pertenecer a un movimiento ni a una organización significa estar desarmado en la lucha política. Si no fuera por las organizaciones campesinas y los partidos de izquierda, no habría lucha efectiva contra el asalto de la derecha a sus vidas y a sus condiciones de vida.

La importancia de la organización es reconocida por las fuerzas de derecha, por lo que utilizan todos los recursos del poder estatal para destruir a la izquierda y romper la confianza de lxs militantes en la clase trabajadora, el campesinado y las comunidades oprimidas. Desde Tripura en el noreste de la India hasta Antioquia en el noroccidente de Colombia, los militantes del pueblo están siendo eliminados uno por uno. Silenciar el disenso mediante la muerte o la intimidación es silenciar la confianza de lxs obrerxs y campesinxs, de las comunidades oprimidas y los grupos sociales marginados. Tenemos listas de personas que han sido asesinadas: Ana María Cortés, Felicinda Santamaría, Holmes Niscué, Luis Barrios, Ajendra Reang, Anima Das, Pradeep Deb Barma, Rakesh Dhar, Tapas Sutradhar. Trabajaron para organizar a comunidades indígenas, obrerxs de fábricas, campesinado y estudiantes.

Las investigaciones de sus muertes no se toman en serio. Es como si estas muertes fueran inevitables, que acontezcan no parece sorprender ni provocar la atención del sistema judicial. El presidente entrante de Brasil, Jair Bolsonaro, ha dicho que la dictadura militar debía haber matado a 30.000 personas más de las que mató, una acción profiláctica para la oligarquía. La investigación sobre el asesinato de la militante Marielle Franco en marzo ha sido glacial. Nadie presta atención a la muerte del militante del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Marcio Matos, asesinado en enero.

Dentro de la política de debilitar a la izquierda será mayor el ataque no sólo contra los militantes del MST, sino también en sus asentamientos. La semana pasada, fueron doscientas las familias desalojadas de un campamento del MST en el estado de Maranhão. Otras cuatrocientos cincuenta familias de un asentamiento en el estado de Minas Gerais están amenazadas por una orden judicial de desalojo. Bolsonaro ha dicho que consideraría al MST como una organización ‘fuera de la ley’ o ‘terrorista’, parte de la agenda para romper el poder de organización de la izquierda y para atomizar a la población. Tripura y Colombia podrían reflejarse en Brasil o incluso – como dice João Pedro Stedile dirigente del MST- Chile bajo Pinochet.

En mi columna esta semana sobre estos asesinatos y ante el intento de acabar con la confianza de lxs trabajadorxs, imagino otro regalo:

En un mundo alternativo, Holmes Niscué, un líder indígena colombiano de izquierda se reuniría con Ajendra Reang, un militante de la Federación Juvenil Tribal del Partido Comunista de India-Marxista, en una reunión sobre derechos indígenas. Conversarían a través de un traductor y hallarían una agenda común, una forma de atacar la marginalización de poblaciones indígenas y el robo de recursos de las tierras controlada por las comunidades indígenas. En ese mundo alternativo, Ana María Cortés y Rakesh Dhar intercambiarían notas sobre el colapso económico de sus pueblos y conversarían honestamente sobre la dificultad de organizar la resistencia. Eran todas personas decentes que querían hacer del mundo un mejor lugar. Ahora están muertxs.

El mes que viene, nuestro dossier del Instituto Tricontinental de Investigación Social está dedicado al trabajo de Abahlali baseMjondolo. Mostrará como los habitantes de barracas luchan por construir confianza en su lucha contra un sistema inhumano. También detallará la violencia que se ejerce contra estos activistas muy pobres, violencia que va de las intimidaciones a los asesinatos. Pongan ojo a ello (para tener una idea previa, lean el artículo de Celina della Croce del Instituto Tricontinental de Investigación Social sobre AbM)

La pintura de arriba es de un joven artista de Tripura – Mrinmoy Debbarma. Se llama Oh, Dios mío(2015).

La semana pasada, Greg Wilpert de The Real News Network y yo conversamos sobre el retorno del FMI a Sudamérica (para más información sobre este tema, miren nuestro dossier sobre el regreso del FMI a Argentina). Hacia el final de la entrevista, Greg me hizo una pregunta muy importante sobre la nueva estrategia del FMI en la región y más allá. Es cierto que en la mayoría de los países el FMI ya ha logrado que los países desmantelen los regímenes de subsidios y destruyan el bienestar social. No es solo el caso del Sur global sino también de países occidentales como Gran Bretaña (para la que, miren como el incremento de la pobreza debería vincularse a la discusión sobre el Brexit). La nueva agenda del FMI que incluye programas de asistencia social focalizados o condicionados por los medios, está diseñada para romper cualquier lazo social y comunitario y crear un mundo cultural moldeado por el individualismo y la atomización. El ethos básico es romper los lazos comunitarios y dar forma a los intereses en torno al interés individual (y a lo sumo, el interés familiar).

Pero por supuesto, mientras la «mano invisible» de Adam Smith socava comunidades, el «corazón invisible» tiene que tomar el control para mantener la sociedad. Cuando el Relator Especial de la ONU, Philip Alston dijo que «la pobreza es una elección política», dijo claramente que es la política gubernamental que se hace pasar por fuerzas del mercado (la «mano invisible») la que crea empobrecimiento. En una sociedad sumida en la pobreza, la ausencia de apoyo institucional estatal obliga a instituciones familiares y comunitarias erosionadas -el corazón invisible- a tomar el relevo. Las mujeres, en particular, han estado trabajando turnos adicionales para mantener a las familias unidas, que se han hecho más difíciles lenta pero inexorablemente a medida en que el Estado retira sus diversos mecanismos de apoyo. Kate Donald y Nicholas Lusiani del Centro de Derechos Económicos y Sociales, del Proyecto Bretton Woods, tienen un informe muy importante, The gendered costs of austerity: Assessing the IMF’s role in budget cuts which threaten women’s rights [Los costos de la austeridad en función de género: evaluando el papel del FMI en los recortes presupuestarios que amenazan los derechos de las mujeres]. Las políticas del FMI que destruyen la vida comunitaria -incluido el apoyo estatal- impactan adversamente en las mujeres de clase trabajadora y del campesinado. Ese es el resultado final. Todo el discurso sobre sensibilidad de género que escuchamos del FMI y del Banco Mundial es difícil tomarlo en serio cuando sus recetas básicas de políticas públicas socavan la posibilidad de la emancipación de las mujeres.

El arte, Victoria II (1996-2012) es de Graciela Sacco (1956-2017) una de las artistas feministas argentinas más brillantes.

Esta semana, celebramos el nacimiento de Zilda Xavier Pereira (1925-2015) una activista y revolucionaria feminista brasileña (miren abajo). Nacida en Recife, se unió al Partido Comunista de Brasil a los 20 años, convirtiéndose en una militante ejemplar. Con el golpe de estado de 1964 se unió a la lucha armada con Carlos Marighella como parte de la dirección de Acción Libertadora Nacional, la organización guerrillera más grande de Brasil. Sus dos hijos y su pareja, Marighella, fueron asesinados por agentes de la dictadura. Zilda dedicó toda su vida a la defensa del pueblo de Brasil contra la oligarquía y su socio imperialista.

Cordialmente,

Vijay

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