Estimados amigos y amigas

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

A finales del año pasado, el Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, fue a Miami (EE. UU.), donde acuñó una nueva y escalofriante frase: la troika de la tiranía. Se hacía eco de la frase del ex presidente George W. Bush, el eje del mal. El eje de Bush incluía a Irán, Irak y Corea del Norte. Vino enseguida la guerra ilegal de Bush contra Irak así como los duros regímenes de sanciones de Estados Unidos contra Irán y Corea del Norte. La frase de Bolton se refiere a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Cuba ha estado bajo el asfixiante embargo de Estados Unidos desde 1960. No es una frase trivial, las décadas de embargo estadounidense ya le han costado al pueblo cubano más de 800.000 millones de dólares.

Existen sanciones contra Venezuela cuya economía y cuya sociedad han sido duramente golpeadas por la espiral descendente de los precios del petróleo. Ahora, el Grupo de Lima y la OEA incrementan la presión sobre el gobierno venezolano, así como lo hace también,incisivamente, la administración de Donald Trump. Líderes de extrema derecha del hemisferio –como el brasileño Jair Bolsonaro, el colombiano Iván Duque y el propioTrump- salivan ante la perspectiva de un cambio de régimen en Venezuela, pero también en Bolivia, Nicaragua y Cuba. Quieren extirpar la “marea rosa” de la región. Para conocer más sobre los intentos de cambio de régimen en Venezuela, por favor lean mi reporte. (y por favor relean también el dossier del Instituto Tricontinental de Investigación Social sobre la situación en Venezuela).

Siguiendo los acontecimientos en América Latina, me remito a la poesía del poeta revolucionario cubano Nicolás Guillén (1902-1989), especialmente su mágico poema Problemas del subdesarrollo:

Monsieur Dupont te llama inculto,
porque ignoras cuál era el nieto
preferido de Víctor Hugo.

Herr Müller se ha puesto a gritar,
porque no sabes el día
(exacto) en que murió Bismark.

Tu amigo Mr. Smith,
inglés o yanqui, yo no lo sé,
se subleva cuando escribes shell.
(Parece que ahorras una ele,
y que además pronuncias chel.)

Bueno ¿y qué?
Cuando te toque a ti,
mándales decir cacarajícara,
y que donde está el Aconcagua,
y que quién era Sucre,
y que en qué lugar de este planeta
murió Martí.

Un favor:
Que te hablen siempre en español.

La escultura cuya imagen está al comienzo es de la artista venezolana Marisol Escobar. Se llama La Familia. Sugiere los vínculos entre las personas, pero también las fuerzas que hacen tan difícil que nuestro mundo sea humano. Se hace eco del poema de Guillén, palabras de desesperación por ser definido por los demás y no poder definirse a sí mismo.

Las armas apuntan hacia Venezuela, una amenaza que no se yergue contra Bangladesh. Allí, según muchos reportes, las elecciones del mes pasado estuvieron salpicadas de violencia y fraude. La Liga Awami de SheikHasina galopó a la victoria, pero solo porque la oposición boicoteó las elecciones y porque el aparato del Estado, de acuerdo con varios informes, participó en la manipulación de los votos. En la violencia, 24 personas fueron asesinadas. Se ha vuelto asunto rutinario arrestar a las personas que quieren ampliar los límites de la democracia. Las Naciones Unidas han pedido una investigación sobre estas elecciones.

Mientras las papeletas de votación volaban al viento, lxs trabajadorxs del sector de la confección -el corazón del PIB de Bangladesh, de 30.000 millones de dólares al año- salieron a las calles para exigir la subida del salario mínimo. En 2013, el gobierno lo fijó en 5.300 taka (63 dólares) mensuales, para los casi cinco millones de trabajadorxs de ese sector en el país. Exigieron 16.000 taka (191 dólares), pero el gobierno lo rechazó. Envió a la policía (veáse más arriba) para reprimir las protestas y poner nuevamente en marcha las fábricas de Savar y Ashulia, ambas en las afueras de Dhaka, la capital de Bangladesh. Después de una brutal semana de lucha, el gobierno cerró la puerta de las negociaciones con un salario mensual de 8.000 taka (95 dólares) y un incremento anual del 5%. Esto está muy por debajo de la suma que las personas en Bangladesh necesitan para vivir, el actual salario las obliga a la inanición. Hace seis años, el Centre for Policy Dialogue [Centro para el Diálogo de Políticas Públicas, en traducción libre] sugirió que la comida de un mes le costaba a un trabajador o trabajadora de la confección como mínimo 6.919 taka (87 dólares). Las cosas son más difíciles ahora. Pero para que la ropa sea barata para la clase media del mundo, lxs trabajadorxs bangladesíes tienen que morir de hambre. Las alegrías para ellxs son mínimas. Sus horizontes se han encogido a la mera supervivencia.

Hace unos meses, uno de los fotógrafos más prominentes de Bangladesh, ShahidulAlam, fue encarcelado por difundir la voz de lxs que viven vidas angustiosas en ese país. Mientras estaba en la cárcel, la escritora Arundhati Roy le escribió una carta conmovedora, refiriéndose a la “crueldad tonta y miope ” de los gobiernos de nuestro mundo. Todo el sistema parece estar basado en la crueldad, en la violencia estructural contra la gente común que debe vivir como población desechable que trabaja o como población desechable que no trabaja. Después de las elecciones, Shahidul respondió a Arundathi, escribiendo con repugnancia acerca de la clase dominante en Bangladesh que “se sentará en sus autos exentos de impuestos con banderas ondeando” mientras desacatan las normas y abusan de la Constitución. No hay nada único en Bangladesh. Es un cliché de nuestro tiempo, en el que se extraen las ganancias de la médula de lxs trabajadorxs mientras los fuegos tóxicos del sectarismo se extienden por nuestras sociedades. Recientemente, Prabir Purkayastha y yo nos unimos a Prasanth R. en Delhi para hablar sobre estos temas, esta crisis de rentabilidad, este hambre y estas llamas.

Todo esto es un cliché. El título de este boletín viene de mi amigo Anand Teltumbde, un escritor y activista a quien el gobierno de la India ha amenazado con detener. Anand escribió una carta abierta, pidiendo apoyo, pero más que eso, contándonos los detalles del extraño caso en su contra. El ataque judicial contra Anand se produjo al mismo tiempo que el gobierno de India estableció cargos contralxs líderes estudiantiles Kanhaiya Kumar, Umar Khalid y Anirban Bhattacharya, así como contra el escritor asamés Hiren Gohain. Se les acusa de sedición. Una idea horrenda. En respuesta a estos acontecimientos, Arundhati Roy escribe, «Una enfermedad ha caído sobre nosotros».

Esta no aflige solamente al Sur de Asia. Un funcionario del Ministerio de Agricultura de Brasil, Nabhan García, llamó al Parlamento a denominar a las ocupaciones de tierra del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) como “terrorismo”. La violencia desatada en Zimbabue y en Marruecos, en Francia y en Sudán pone límites a la democracia.Estados Unidos quiere llevar a cabo un cambio de régimen en Venezuela en nombre de la democracia, en Brasil quieren arrestar a lxsmilitantes de lxscampesinxs sin tierra en nombre de la democracia.

El asesinato y la eliminación de los líderes del pueblo son tácticas viejas. Nos remontamos a 1961, cuando Patrice Lumumba, el amado líder de la revolución congoleña, fue asesinado por los belgas, los Estados Unidos y sectores del ejército congoleño. Lumumba (1925-1961) fue el primer Primer Ministro de la República Democrática del Congo. Su discurso el Día de la Independencia sacudió a los belgas. «Ya no somos sus macacos», dijo. «Vamos a iniciar una nueva lucha, una lucha sublime, que llevará a nuestro país a la paz, la prosperidad y la grandeza». El Congo, dijo, va a ser el «centro del resplandor del sol para toda África». No iba a ser así. No lo ha sido. Incluso ahora, a este valiente y rico país le roban las elecciones y la riqueza, y suprimen su libertad.

Mientras tanto, hace cien años, Rosa Luxemburgo y Karl Leibknect, líderes del Partido Comunista Alemán fueron asesinados a sangre fría en Berlín. Cuando los guardias de seguridad llegaron a arrestarla, Luxemburgo llenó su bolso con libros, incluyendo el Fausto de Goethe que estaba leyendo entonces. Esperaba que la llevaran a la cárcel. Pero, en vez de ello, estos dos comunistas de 47 años fueron golpeados hasta la muerte y sus cuerpos fueron arrojados en el Canal de Landwehr.

Pocos días antes de su asesinato,Rosa Luxemburgo escribió un conmovedor ensayo: El orden reina en Berlín. La represión del movimiento obrero fue severa. Pero, con el corazón lleno esperanza, ella escribió: «Su orden está escrito en la arena». Mañana la revolución «se elevará de nuevo, chocando sus armas» y para su horror, proclamará al sonido de trompetas: «Fui, soy y seré».

Cordialmente,

Vijay

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