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Estimados amigos y amigas

El gobierno de los Estados Unidos se ha retirado del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas. Mucho se ha hablado de esta movida, aunque para hacer justicia, Estados Unidos no ha desempeñado un papel productivo en el CDH desde su creación en 2006. Ha intentado intimidar al CDH para evitar toda crítica contra Israel y se ha irritado ante cualquier frase negativa del CDH sobre la lógica de la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo o sobre el archipiélago de prisiones que ensucia el paisaje estadounidense. Pese a haber ganado repetidamente un puesto en el Consejo, Estados Unidos no ha sido parte integral del mismo, contribuyendo democráticamente a orientar su dirección. Al contrario, ha tratado de intimidar al Consejo con amenazas de retirarse. Ahora esos ultimátum han fructificado. Para leer más sobre esta retirada, miren mi reportaje en Alternet aquí.

El estímulo inmediato para que los Estados Unidos abandonaran el Consejo fue un informe que está en preparación sobre las violaciones cometidas por empresas, muchas de ellas estadounidenses, que han estado haciendo negocios en el territorio palestino ocupado. Israel ha sido sancionado repetidamente por Naciones Unidas, incluso recientemente por el Consejo de Seguridad de la ONU por sus asentamientos ilegales. El CDH ha preparado una base de datos de todas las empresas que han violado las resoluciones de la ONU y han operado en los asentamientos ilegales. Cuando este informe finalmente se publique con el sello de la ONU, espoleará al movimiento Boicot-Desinversión-Sanciones (BDS). Con este informe, el movimiento BDS tendrá autoridad moral para dirigirse a esas empresas y exigir que se las sancione. Esto fue intolerable para Estados Unidos. Está dispuesto a impulsar  un embargo financiero de los estados que considera como adversarios (por ejemplo Venezuela, cuyo gobierno ha producido recientemente un informe importante, que pueden descargar aquí, sobre los costos del embargo financiero a ese país).

La retirada ha provocado cejas alzadas en todo el mundo. Pero no es la primera retirada de este tipo. Estados Unidos ha dejado muchos organismos multilaterales, desde el Estatuto de Roma para establecer la Corte Penal Internacional, pasando por el Tratado del Clima de Paris, hasta el acuerdo nuclear con Irán. El capricho es parte del sistema, no solo un problema de la personalidad voluble de Trump. El comportamiento de Trump en la reunión del G7 es una señal de este problema de largo plazo. Se alejó enfadado, pero su actitud no define el problema. Este se define por una crisis de larga duración de la economía de los Estados Unidos (para tener más información al respecto, pueden consultar mi reportaje sobre el G7 en Frontline aquí). Se lanzará en pocos meses un dossier del Tricontinental. Instituto de Investigación Social sobre las «guerras comerciales» y la crisis capitalista en curso (una entrevista con el profesor Prabhat Patnaik).

Mientras tanto, el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Javad Zarif, publicó un artículo esta semana sobre «La política exterior de Estados Unidos en crisis». Casi no ha recibido atención fuera de Irán (por favor lean mi evaluación del mismo en NewsClick aquí). Zarif señala que el problema no es tanto Trump, aunque es un problema, sino que el poder de Estados Unidos sobre asuntos globales ha declinado. Sugiere que es hora de revitalizar organismos regionales para manejar asuntos de seguridad y desarrollo. Estas son sugerencias sensatas. 

La imagen arriba, de la Collection de l’Art Brut (Lausana, Suiza) es de Carlo Zinelli (1916-1974).

Las imágenes de niñas y niños llorando -especialmente la de una niña de dos años de Honduras-, recogidos por la patrulla fronteriza de los Estados Unidos; separados de sus padres y retenidos en cárceles, han lastimado los corazones de personas de todo el mundo. La política de «tolerancia cero» de Trump ha sido derogada. Esto no quiere decir que el destino de estos niños y niñas sea mucho más fácil. Ahora se unirán a sus padres en prisión. Es decidor que esta niña sea de Honduras, donde Estados Unidos ayudó a consumar un golpe en 2009. Una combinación de inestabilidad política y sufrimiento económico (en parte causado por el cambio climático) ha ejercido una gran presión en Centroamérica. Las políticas estadounidenses sobre comercio y clima, así como el cambio de régimen, han creado inestabilidad en el istmo americano. Crear problemas y cuando la gente marcha hacia usted buscando seguridad, encarcelarla. Esta es la fórmula de la crisis. 

Nicaragua era uno de los pocos países que no exportaba su población hacia el Norte. Después de 16 años de gobiernos neoliberales, el país reeligió al viejo sandinista Daniel Ortega. El gobierno de Ortega, impulsado por los movimientos populares intentó solucionar problemas que han abundado en América Central. Inversiones en educación y en infraestructura ayudaron a socavar la economía de las drogas y a frenar la ola de fracaso estatal. Los cortes de energía han sido un problema frecuente en Nicaragua como resultado de la mala administración de los gobiernos neoliberales. El gobierno de Ortega impulsó el incremento de fuentes de energía renovables como geotérmica, de biomasa, hidroeléctrica, solar y eólica, tanto para resolver la crisis energética como para alejar a Nicaragua de la dependencia del petróleo.

En todo el mundo, las finanzas públicas han estado desorganizadas. No es diferente en Nicaragua. Allí, el gobierno de Ortega ha tenido que enfrentar el problema de las pensiones. El año pasado, el FMI solicitó una reforma urgente del INSS, el sistema de seguridad social estatal. El déficit en estos pagos es de alrededor de US$ 75 millones por año, o sea, en torno al 0,5% del PIB; no es un problema mayor, pero igual es un problema. La asociación de empleadores, COSEP, y el gobierno han estado en negociaciones de largo plazo respecto a este problema. Cuando el COSEP abandonó la mesa de negociaciones, el gobierno, el 16 de abril, publicó su propuesta, a saber, incrementar las contribuciones de los empleadores. El COSEP, por su parte, está a favor de la propuesta del FMI; es decir, recortar las pensiones e incrementar la edad de jubilación. El COSEP convocó a una guerra total en Nicaragua. Ortega retiró su propuesta. Era demasiado tarde. La oposición de derecha, respaldada por la oligarquía y los Estados Unidos, olió sangre. Quieren sacar a Ortega. 

Los entusiastas del cambio de régimen aceleraron. El apoyo del gobierno de Estados Unidos a través de National Endowment for Democracy [Fundación Nacional para la Democracia](como lo muestra Max Blumenthal aquí) y otros medios menos públicos ayudaron a dar forma a la guerra en Nicaragua. El 22 de abril, cuatro días antes de que estallara la violencia en todo el país, el gobierno de Ortega pidió a la Iglesia Católica que medie entre la oposición de derecha y el gobierno. La Iglesia estuvo de acuerdo, pero luego mostró su juego apoyando a la oposición. Lo que querían era derrocar al gobierno de Ortega (que ganó con 72,44% del voto popular en las elecciones generales de 2016). Incluso la OEA, siempre dominada por Estados Unidos, se negó a unirse al «golpe suave» contra Nicaragua. 

El 22 de mayo la Articulación Continental de los Movimiento Sociales hacia el ALBA publicó una declaración que amerita ser leída entera: 

Ante los hechos acaecidos en Nicaragua durante las últimas semanas, expresamos nuestra solidaridad con el Pueblo de Sandino que a lo largo de sus históricas luchas ha ido conquistando su derecho a la autodeterminación, la justicia y el desarrollo. Coincidimos con los anhelos de la mayoría de la población nicaragüense de vivir en paz y armonía.

Respaldamos el proceso de Diálogo Nacional convocado para la búsqueda de soluciones a las diferentes temáticas que las y los nicaragüenses han planteado y hacemos votos por la pronta solución a dichos temas.

Comprendemos el rol estratégico que juega el proyecto del Pueblo Nicaragüense en nuestra región asediada por el crimen organizado en complicidad con algunos estados de la región; razón por la cual rechazamos la desinformación y manipulación de las información realizada por las corporaciones y medios al servicio de los intereses contrarios al Pueblo Nicaragüense y la actuación del intervencionismo norteamericano que desde la aprobación de la llamada Nica Act ha recrudecido sus acciones contra Nicaragua.

Existe un amplio expediente, desde finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, de acciones intervencionistas de Estados Unidos contra Nicaragua que el Pueblo de Sandino ha logrado rechazar y que también sabrá hacerlo en esta oportunidad.

Asimismo rechazamos cualquier acción violenta que ponga en riesgo la vida y seguridad de las y los nicaragüenses, por parte de cualquiera actor involucrado en la situación político social que atraviesa Nicaragua, por lo cual instamos a realizar todos los esfuerzos posibles para garantizar el respeto pleno a la dignidad y derechos de todas y todos los comprometidos en la solución pacífica del conflicto, independientemente de su posición política.

Estas son palabras sensatas. Advierten a las personas fuera de Nicaragua que no tomen en serio lo que dicen los medios corporativos. Como nosotros en el Tricontinental. Instituto de Investigación Social hemos mostrado en nuestros dossiers sobre Venezuela y Brasil, hay jugarretas en marcha en Latinoamérica. Sobre la situación en Brasil, pueden leer este artículo de Celina della Croce, coordinadora de Tricontinental. Instituto de Investigación Social. Nunca subestimen el tipo de maniobras producidas por los Estados Unidos y sus aliados oligárquicos para socavar y distorsionar las luchas del pueblo. 

La foto arriba es de la edición de 1980 de Tricontinental, un número dedicado a la Revolución Sandinista en Nicaragua. 

Hoy, en el sitio web del Archivo del Pueblo de la India Rural, P. Sainath, miembro principal de Tricontinental. Instituto de Investigación Social, ha publicado una de sus columnas más importantes. Como muchos de ustedes saben, los reportajes de Sainath sobre la India rural arrojaron luz sobre la devastación provocada en el campesinado y los trabajadores agrícolas por las políticas neoliberales. Enfocó nuestra atención en la epidemia de suicidios de campesinos, tal vez medio millón de muertos en los últimos 20 años. Mientras el campo es aniquilado lentamente, más y más gente comienza su larga marcha hacia las ciudades, un fenómeno que refleja las rutas migratorias de América Central hacia Norteamérica. La dignidad está comprometida, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, mientras estos ex agricultores luchan por ganarse la vida. 

En su columna, que pueden leer aquí, Sainath defiende una marcha masiva de campesinos, trabajadores agrícolas y otros hacia Delhi, para ocupar la capital. El sugiere la vía de una sesión especial del Parlamento indio. El 5 de septiembre, la Central de Sindicatos Indios (CITU), el Sindicato de Campesinos de Toda India y el Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Toda India realizarán una protesta conjunta en el Parlamento. Este Mazdoor-Kisan Sangharsh Rally (Mitin de Lucha Obrera Campesina) es un avance significativo. Lo que Sainath propone va en esta línea. Esperamos que la sugerencia de una sesión especial del Parlamento sea tomada seriamente, no solo en India, sino en otros lugares.

Finalmente, dos artículos de interés.

  1. (1) Desde Líbano recibimos la noticia de la publicación del último número de Kohl: Journal for Body an Gender Research [Kohl: Revista para Investigación del Cuerpo y del Género]. Este número trata de encarcelamiento, sistemas de vigilancia y seguridad (surveillance) y vigilancia policial. Pueden encontrarlo en su página web (descarga gratuita) aquí.
  2. (2) Estará disponible a partir del 5 de julio el sexto dossier de Tricontinental. Instituto de Investigación Social sobre un avance notable, la creación de viviendas para trabajadores en Solapur (Maharashtra). Las trabajadoras hacen cigarrillos indios, o bidis (en la foto arriba). Estén atentos. 

Cordialmente, Vijay.