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Estimados amigos y amigas,

Justo cuando pensamos que las cosas están demasiado sombrías, el espíritu humano se eleva para sorprendernos. En Brasil, los camioneros están haciendo una huelga prolongada. Están enojados por los precios de los combustibles que les han hecho imposible ganarse la vida. A continuación, los trabajadores petroleros realizaron una huelga de advertencia de 72 horas para, igualmente, mandar un mensaje sobre los precios de los combustibles. Todo indica que este gobierno, del golpista Temer, está ansioso por privatizar el activo estatal más importante de Brasil, Petrobras. Para un breve reportaje sobre las huelgas y la política de privatización en este sector por favor miren mi artículo en NewsClick aquí.  

Pero la huelga de los trabajadores petroleros no duró más de un día. Fue imposible. La oligarquía está ansiosa por hacer de la disidencia un acto criminal. La magistrada del Tribunal Superior de Trabajo, Maria de Asiss Calsing, declaró que la huelga era «abusiva y realizada para molestar a la población». El tribunal impuso multas diarias de hasta dos millones de reales (US$ 533.827). Los sindicatos suspendieron la huelga, pero mientras tanto, hubo una victoria de la clase trabajadora: el presidente de Petrobras, la compañía estatal petrolera, renunció.

La imagen arriba es del actor estadounidense Danny Glover, en el campamento afuera de la prisión donde Lula está encarcelado. Lula continúa liderando todas las encuestas de opinión para las elecciones presidenciales de octubre. La oligarquía en Brasil ha intentado capturar la dinámica de las fuerzas democráticas -en este momento lideradas por Lula- mediante una campaña engañosa contra el ex presidente. Nuestra oficina en São Paulo del Instituto de Investigación Social Tricontinental, ha escrito un maravilloso dossier: Lula y la batalla por la democracia en Brasil. Espero que lo lean, está disponible para descarga gratuita aquí; pero más que nada, espero que lo compartan con otras personas y lo usen por todas partes. Comienza en el campamento, que lleva el nombre de la difunta esposa de Lula y termina con poderosas cartas del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y del Frente Brasil Popular. El eslogan es Lula Libre. Nuestro dossier interpreta ese eslogan en el sentido de: Liberen a la democracia brasileña, ahora sujetada por el golpe. 

El título de este boletín informativo, -El imperialismo tuvo una semana difícil- viene del caos desatado por el presidente estadounidense Donald Trump. Su intento por trastocar la dinámica de la paz en Corea y el acuerdo nuclear con Irán se ha visto empañado por la falta de entusiasmo de los aliados cercanos de Estados Unidos, especialmente los europeos, pero también Japón. La cancelación de la cumbre con Kim Jong-un de Corea del Norte solamente movió a Kim a acercarse a su homólogo de Corea del Sur para mostrarle a Trump cuanto realmente se ha aislado Estados Unidos en varias partes del mundo. Me imagino a Trump horrorizado ante lo que seguramente considera como una falta de respeto. «Trump se sienta en la Casa Blanca preguntándose -como un chico lleno de testosterona y alimentado por la versión ilusoria de la realidad de Fox ‘fake’ News- porque el mundo no se inclina ante él», escribí está semana en Alternet (pueden leer la columna completa aquí). La única forma de recuperar la autoridad estadounidense en Irán y en Corea del Norte, así como entre los otrora aliados incondicionales de Estados Unidos es comenzar una guerra, la cual, espantosamente, podría provocar un holocausto nuclear. Trump, incapaz de enviar unas pocas bombas nucleares a sus adversarios, desciende a Twitter. Ahí es donde se siente más cómodo.

Si Irán y Corea del Norte no pueden ser sometidos, entonces tal vez una guerra arancelaria contra todos sea lo adecuado: contra los europeos, China, Canadá, México y bueno… todos. Lo que Trump ha hecho, en esencia, es debilitar aún más las instituciones de la globalización estadounidense forjadas en la década de 1990, instituciones como la Organización Mundial de Comercio. Su guerra arancelaria es una pataleta, pero no es necesariamente mala para el resto del mundo. Afuera, en Asia, los chinos están ocupados construyendo sus propias instituciones de globalización en los proyectos «Belt and Road» y «String of Pearls», también denominados «Nueva ruta de la seda». Otros estados están ansiosos por producir redes regionales para el comercio y el desarrollo. Lo que Samir Amin denomina «desvinculación», o lo que Walter Rodney llamó «desconexión» vuelve a la mesa. ¿Podrán estos estados y regiones ser capaces de diseñar, con confianza, procedimientos e instituciones para un desarrollo alternativo? Planteo algunos de estos temas en un breve programa de radio esta semana. Lo pueden escuchar aquí. 

Punjab estaba a 44 grados de temperatura cuando los trabajadores de la anganwadi (guardería) comenzaron una larga marcha desde Fatehgarh Saheb a Chandigarh. El asfalto caliente lastimó los pies de estos valientes trabajadores, que quisieron llevar su lucha por mejores condiciones de trabajo hacia la capital del estado. Fueron las protestas de estos trabajadores en 2017 las que reforzaron la columna vertebral de la oposición al gobierno de derecha del BJP [Bharatiya Janata Party, Partido del Pueblo Indio], que perdió las elecciones a la asamblea. Ahora esos trabajadores están de vuelta. Están luchando contra el gobierno del partido Congreso Nacional Indio y contra la policía, que atacaron a los pacíficos trabajadores mientras dormían en medio de su viaje. 

Nuestro compañero del Tricontinental, P. Sainath estuvo recientemente en Punjab. Está escribiendo una serie de artículos sobre la situación agraria en ese estado. Las historias formarán parte de un dossier, que esperamos publicar dentro de más o menos un mes. Mientras estaba en Punjab, Sainath pasó una hora con S. P. Singh en su programa de televisión (en hindi, aquí). Sainath fue a Punjab mientras el gobierno del Primer Ministro Narendra Modi conmemoraba su cuarto año en ejercicio. En el antiguo periódico nacionalista, el National Herald, escribí una breve evaluación de los cuatro años de Modi. Pueden leerla aquí.

 

El viernes pasado, miles de personas tomaron las calles de Buenos Aires (Argentina) para decir: «El país está en peligro». Protestaron por la decisión del gobierno del presidente Macri de negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) una línea de crédito. Macri + FMI = Miseria escribieron en pedazos de cartón. No quieren entrar en la red del FMI la que, ellos recuerdan, acabó con la capacidad de Argentina para funcionar en los primeros años de este siglo. En esa era, la catastrófica deuda argentina se encontró con un FMI que se negó a negociar de buena fe con un gobierno argentino tras otro. El caos era tan profundo en el FMI, que se descubrió que el informe de su Oficina de Evaluación Independiente (2004) había sido manipulado para proteger al FMI de las críticas. No es de extrañar que el pueblo argentino sospeche del FMI y sus operaciones. El problema no es la línea de crédito, ya que esta simplemente le daría al gobierno argentino la capacidad de defender su moneda (el peso), y flexibilidad para sus inversiones sociales. El problema es, más bien, cuáles son las condiciones que el FMI impondrá a Argentina. Muy probablemente va a exigirle que reduzca su déficit en cuenta corriente lo que causará una contracción en la economía y una gran angustia en el país. El FMI tendrá los fundamentos neoclásicos correctos pero Argentina caerá una vez más en la depresión y el caos.

Me imagino las manos en este mitin en Buenos Aires llegando a través del Océano Atlántico hasta Irlanda, donde otras manos se extienden para tomarlas. De un lado multitudes poderosas salieron a decirle no al FMI. Del otro lado, los votantes irlandeses dijeron si a los derechos de las mujeres (en particular, al derecho al aborto). Este año, el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, decenas de miles de argentinas llenaron las calles para exigir la despenalización del aborto en su país. Las protestas contra la violencia contra las mujeres, Ni una menos, y por el derecho al aborto se han sucedido una a otra en este país sudamericano. En Irlanda, 66,4% de los votantes acabó con la criminalización del aborto. Este mes, el Supremo Tribunal Federal de Brasil va a debatir un caso sobre despenalización del aborto. Si Irlanda pudo deshacerse de este enfoque arcaico del cuerpo de las mujeres, Latinoamérica también puede hacerlo. Esa es la esperanza de argentinas, salvadoreñas y dominicanas. Cada año al menos 900 mujeres mueren en Latinoamérica debido a abortos inseguros.

Esta semana conversé con mi amigo Jamal Juma de Stop The Wall [Paren el Muro, traducción libre] en Palestina. Jamal, cuya foto está aquí arriba, es una persona sensible y sincera, un activista desde la primera Intifada. No es la política lo que lo motiva, aunque es una persona profundamente política; sino la gente. La ultima vez que estuve con el en Palestina, iba de una protesta a un funeral, siempre aprovechando la oportunidad de conocer una u otra persona. Le pregunté como estaban las cosas en Palestina. Su respuesta fue sombría. «Estamos siendo liquidados», dijo. La retirada de fondos a la Agencia de Naciones Unidas para los Palestinos (UNRWA), el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, la creación de nuevos asentamientos en Cisjordania, los arrestos selectivos y los asesinatos de niños, el reciente ataque sangriento de las fuerzas israelíes a la gente en Gaza, todo ello constituye una política, dice Jamal, de liquidación. Ya no existe la cuestión de una solución de dos estados o de un estado único. Sobre la mesa, literalmente, esta la supervivencia del pueblo palestino.  

El grupo de Jamal, Stop The Wall, lidera un esfuerzo en toda Palestina (en Gaza y Cisjordania, dentro de Israel y en la diáspora) para proporcionar un proyecto político vital contra la liquidación. Es una campaña realmente poderosa. Por favor vayan a su sitio de financiamiento compartido (crowdfunding) y apóyenlos generosamente. Ayuden a Jamal y a los comités populares, los comités de jóvenes, los sindicatos de campesinos, los sindicatos y demás a construir un nuevo proyecto de liberación para Palestina. Es el antídoto a la liquidación por las políticas de apartheid de Israel.

Cordialmente, Vijay

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