Estimados amigos y amigas,

Muchas/os de ustedes forman parte de una lista de correos electrónicos que he mantenido en el transcurso de la década pasada. Esta lista comenzó casi como un juego, como una forma de enviar mis historias cuando aparecían y también para compartir otras cosas interesantes que leo. La lista ha crecido mucho y su envío ha sido bastante regular, llegando a ustedes cada semana.

Esa lista de correos electrónicos ya no será mi método personal de comunicación con ustedes. Este año tengo un nuevo trabajo, liderar una iniciativa global inter-movimientos llamada Tricontinental. Instituto de Investigación Social. La iniciativa aparece luego de muchos años de serias discusiones sobre la falta de un proyecto de investigación promovido por y desde los movimientos, que haya sido capaz de estimular el debate intelectual sobre temas de política pública en la actualidad y -más importante aún- de ayudar a construir una nueva visión de futuro.

La izquierda nos coloca un serio desafío: la gente piensa que somos personas buenas y sensibles, pero que somos utópicos y fallamos cuando se trata de dar respuestas razonables a problemas prácticos. Tenemos que superar esta sanción. Tenemos que mostrar que el pensamiento radical no es sólo utópico (no-lugar) sino que intenta resolver desafíos prácticos dadas las restricciones de la propiedad y del poder. Más importante aún, también tiene que demostrar como ciertos problemas no pueden resolverse dentro de esas restricciones y requieren transformaciones más ambiciosas del sistema político y económico. Este tipo de pensamiento, guiado por los movimientos sociales y políticos, estará en el corazón del instituto.

El Tricontinental lleva este nombre en homenaje a la conferencia celebrada en La Habana, Cuba en 1966. La conferencia se llevó a cabo durante el punto culminante de las guerras de liberación nacional que tuvieron lugar en Asia, África y América Latina. Los poderes coloniales obstinados se negaron a reconocer que el tiempo de la libertad humana estaba al alcance de la mano. En diciembre de 1960, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una importante resolución sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos colonizados. La resolución, pocas veces leída en estos días contiene una frase fuerte: «el proceso de liberación es irresistible e irreversible». Ese fue el espíritu de la reunión Tricontinental. Sigue siendo el espíritu de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), creada después de la Conferencia de 1966 y que funciona hoy, tal como en ese entonces, en La Habana. Será también el espíritu del Tricontinental. Instituto de Investigación Social, que estará animado por el espíritu revolucionario vivo de las y los trabajadores mientras desarrollamos nuestra agenda de investigación.

Por ahora, nuestro instituto tiene oficinas en Buenos Aires (Argentina), Johannesburgo (Sudáfrica), Nueva Delhi (India) y Sao Paulo (Brasil). Estamos vinculados a movimientos populares, sociales y políticos en estas regiones y desarrollaremos investigación empírica y teorías a partir del trabajo práctico que desarrollan estos movimientos y de los intelectuales que trabajarán junto a ellos.

Nuestro instituto debe hacer dos cosas: producir material de lectura regularmente y desarrollar proyectos de investigación a más largo plazo. El material regular incluirá:

  1. Boletín (semanal). El boletín de noticias, en general, se parecerá mucho al boletín que yo producía y ustedes venían recibiendo.
  2. Dossier (mensual). El dossier abordará un problema o una crisis que pensamos que ha sido pobremente informada en los medios. El primer dossier, sobre la crisis en la Península de Corea ya se encuentra en nuestro sitio web. Pueden descargarlo en formato PDF aquí. Es una breve evaluación del punto caliente en el noreste de Asia. El dossier incluye imágenes del fotógrafo brasileño Rafael Stedile, de su viaje a Corea del Norte el año pasado. El próximo dossier, que aparecerá el 15 de marzo, será sobre las ciudades y el agua (tendremos dos dossiers nuestro primer mes, pero sólo uno por mes a partir de abril).
  3. Documento de trabajo (bianual). Cada documento será un texto extenso que esperamos abra discusiones. El primer documento, que se lanzará el 22 de marzo, intenta repensar las principales categorías de nuestro tiempo, tales como globalización, neoliberalismo, neofascismo e imperialismo. Lo escribí yo, conversando con cientos de intelectuales militantes de diversas partes del mundo. El próximo documento de trabajo, que aparecerá en unos pocos meses, es sobre la propiedad y el mundo digital, así como sobre las ideas de vigilancia para el comercio y la seguridad.

A largo plazo conformaremos grupos de investigación para realizar investigaciones empíricas originales sobre la naturaleza del mundo contemporáneo. Planeamos crear una red de intelectuales que tengan interés tanto en los problemas de nuestro mundo contemporáneo como en el espíritu revolucionario vivo de las y los trabajadores, cuya actividad será esencial para las transformaciones necesarias para producir un mundo humano.

La foto de arriba fue tomada por Gautam Prashad. Es de un conductor de autobús en Calcuta (India), sosteniendo efectivo a la manera en que lo hacen los conductores de autobús. La foto se llama «desmonetización», en referencia a la política del gobierno de India de retirar de circulación unos billetes en favor de otros nuevos; en realidad una política diseñada para presionar a la gente común a entregar su dinero a los bancos. ¿Qué hacen los bancos con los pequeños ahorros de cientos de millones de personas? ¿Acaso otorgan crédito a estos pequeños propietarios, ofreciéndoles la posibilidad de obtener un poco de liquidez para expandir sus negocios o abrir nuevos? De ninguna manera. De hecho, conforme muestran los datos, los préstamos de bancos a pequeños ahorristas han disminuido a lo largo de los años. En vez, los bancos recolectan los ahorros de la clase obrera y del campesinado, los acumulan como capital y luego prestan ese dinero a las elites propietarias y a sus corporaciones. Ese dinero -ahora capital- se usa para contratar a la clase obrera y al campesinado por salarios bajos, lo cual a su vez produce más dinero para las clases propietarias. Políticas como la desmonetización son un ataque directo de clase contra la clase trabajadora y el campesinado. No son políticas neutrales diseñadas para «modernizar» la economía. Vuelven a las personas más dependientes de un sistema que las empobrece.

Lecturas sobre Desmonetización:

  1. Jayati Ghosh, C. P. Chandrasekhar, Prabhat Patnaik, Demonetisation Decoded. A Critique of India’s Currency Experiment (Routledge India, 2017).
  2. Note-Bandi. Demonetisation and India’s Elusive Chase for Black Money, ed. R. Ramakumar (Oxford University Press India, 2017).

Existen problemas reales de la clase obrera y del campesinado, de los pobres que trabajan y de la pequeña burguesía que no son atendidos por los gobiernos que se guían por la lógica de los bancos. Está el problema de gran subempleo y desempleo. También está el problema de la vulnerabilidad. En los continentes de África, Asia y América Latina, 40% de los trabajadores empleados están en formas vulnerables de trabajo. Se prevé que este porcentaje se incremente en 2019 (como ha sido estimado en el informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo). Más aún, el 40% de las y los trabajadores en esos continentes no gana lo suficiente como para mantenerse por encima de la línea de pobreza. El hambre es general y la hambruna es una condición que ha retornado a áreas devastadas por guerras y conflictos. El número de personas que pasan hambre se ha incrementado de 777 millones en 2015 a 815 millones en 2016 y se espera que continúe aumentando, de acuerdo con un informe conjunto del Programa Mundial de Alimentos y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Este informe conjunto muestra que el hambre ha aumentado desproporcionadamente en áreas de gran guerra y en aquellas que ya sufrían hambre. En Yemen, por ejemplo, 17 millones de personas, el 60% de la población, están al borde de la hambruna.

En Afganistán, 7,6 millones de personas -26% de la población- necesitan alimentos urgentemente. La última estimación, de julio de 2016 fue que 4,3 millones de afganos vivían al límite del hambre. Después de 16 años de conflicto, desde que Estados Unidos comenzó su guerra el 7 de octubre de 2001, decenas de miles de civiles han sido asesinados en el país y cientos de miles de personas han visto sus vidas caer en una gran fragilidad. En Alternet esta semana, publiqué un reporte sobre la situación en Afganistán. Pueden leerlo aquí.

Lecturas sobre Afganistán:

  1. Afghanistan: Protection of Civilians in Armed Conflict. Annual Report 2017. United Nations Assistance Mission in Afghanistan and United Nations Human Rights (Kabul, Afghanistan, February 2018).
  2. Louis Dupree, Afghanistan (Oxford, 2002).

Pese a la experiencia en Afganistán, el equipo de Trump sigue creyendo que debería comenzar una guerra contra Irán. No es solo una mala política, sino que enfrenta la resistencia de los europeos. En la edición actual de Frontline, escribí un corto informe sobre Trump, Irán y los europeos. Pueden leerlo aquí.

Por favor, coméntennos que opinan de nuestro sitio web (thetricontinental.org) y de nuestro proyecto en general. Siempre pueden escribirme a [email protected]

Cordialmente,
Vijay.