English Português

Estimados amigos y amigas,

He estado editando para LeftWord Books un volumen que selecciona las principales obras de Lenin. He disfrutado releyendo los textos, no sólo por lo que Lenin está diciendo, sino también por su estilo. Lenin escribe en medio de un debate. Casi puedes verlo garabateando sus palabras en pedacitos de papel con sus compañeros y compañeras alrededor de él en medio de dos o tres discusiones; el texto avanza la teoría marxista al mismo tiempo que Lenin desarrolla eslóganes para los actos políticos. Nuestro volumen se publicará en unas pocas semanas.

Mientras leía el texto de Lenin sobre la autodeterminación (1915), descubrí un párrafo que me llamó la atención:

El proletariado no puede salir victorioso excepto a través la democracia, es decir, dando pleno efecto a la democracia y vinculando con cada paso de su lucha demandas democráticas formuladas en los términos más resueltos… Mientras exista el capitalismo, estas demandas—todas ellas—sólo se pueden lograr como excepción, y aún así de forma incompleta y distorsionada. Basándonos en la democracia que ya se logró, y exponiendo su estado incompleto bajo el capitalismo, exigimos la derrota del capitalismo, la expropiación de la burguesía, como una base necesaria tanto para la abolición de la pobreza de las masas como para la completa integral institución de todas las reformas democráticas.

La democracia completa es nuestro estándar, no la forma mutilada de democracia que se ofrece en nuestra época. No esta democracia incompleta y distorsionada que ha permitido que el dinero corrompa nuestra política y que la fuerza determine el vencedor.

Leí esta sección de Lenin mientras el ex presidente de Brasil, Lula, se entregaba a las autoridades federales para comenzar su sentencia de prisión. La campaña contra Lula es una perversión del proceso democrático, sobre lo cual escribí un artículo en The Hindhu, aquí.  También recomiendo esta entrevista poderosa que dio João Pedro Stedile,  de la coordinación nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, la cual pueden leer aquí.

Lo que está pasando en Brasil también resuena en otras partes del mundo: en Turquía, donde los políticos de la oposición están en prisión, y en Bengala Occidental (estado de India), donde a la oposición ni siquiera le permiten presentar los formularios de nominación requeridos para las elecciones. En Alternet, he comenzado un manual de antidemocracia incompleto. Con un énfasis en la detención y la intimidación de las oposiciones políticas. El foco está en Bengala Occidental, donde la totalidad de la oposición política esta siendo maltratada. Es una dinámica desagradable, esta erosión de derechos humanos básicos. Pueden leer mi ensayo aquí.

Pero el Manual de antidemocracia se lee ampliamente ahora. Los reportajes de la prensa sobre fraudes electorales son acallados. Las elecciones robadas en Honduras pasaron silenciosamente, pocos informaron que los líderes de uno de los principales partidos de oposición de Turquía están tras las rejas; a pocos les importa que militantes colombianos de izquierda, muchos de ellos ex combatientes de las FARC hayan sido arrestados o asesinados. La prensa corporativa realmente nos ha fallado. Ha sido evasiva cuando debía ser honesta.

En Beirut hace unas pocas semanas, dicté la Conferencia Conmemorativa Nadim Makdisi. Se trata de una conferencia anual dada por un/a periodista en honor a un/a periodista. Me siento honrado de que me hayan pedido dar esta conferencia un año después que la diera Patrick Cockburn. En el número actual de Frontline, donde he estado escribiendo durante el último cuarto de siglo, se publicó la conferencia casi completa. Trata sobre el debilitamiento de la verdad en los medios de comunicación corporativos. La verdad, digo yo, no solo es la primera víctima en cualquier guerra, sino también en los negocios. La conferencia hace un recorrido por mi carrera periodística, desde un motín anti musulmán en Seelampur [distrito de Nueva Delhi, India] en 1993 hasta un campamento de Al Qaeda en Siria hace unos pocos años. Pueden leerla aquí.

En Tricontinental, nuestro Dossier No 3 trata sobre la guerra en Siria. Les recomiendo encarecidamente la media hora que les tomará leerlo. Lo pueden descargar aquí. Nuestro dossier trata de explorar los principales problemas que confrontan nuestra comprensión de la guerra y confrontan cualquier probabilidad de paz en ese país. Las amenazas de destruir a Siria permanecen sobre la mesa. Más acusaciones de uso de armas químicas en Douma sugieren que habrá más bombardeos de Occidente contra el país. Pero las opciones ante Occidente son pocas, si acaso existen. En Newsclick escribí una breve nota sobre la parálisis de Occidente, incapaz de armar a sus rebeldes favoritos, incapaz de lograr ninguna tracción con ataques aéreos limitados e incapaz de lanzar una guerra de cambio de régimen a gran escala. Lo pueden leer aquí. Trump dice «los misiles llegarán» pero la pregunta es ¿qué van a golpear? Prepárate Rusia, dice Trump. ¿Es una amenaza vacía? ¿Trump se estará preparando para abrir las puertas del infierno?

Realmente, se está volviendo más y más claro que pese a que Trump constituyó un Gabinete de guerra, es poco probable que los Estados Unidos lancen sus guerras contra Irán o Corea del Norte. La nueva agresividad de Rusia y de China ha bloqueado la era de las guerras de cambio de régimen. Esta es ciertamente una nueva situación, una que personas como Bolton y Pompeo no comprenden (para una explicación más completa de la incoherencia del Ministerio de Guerra, sugiero que lean mi informe en Frontline aquí).

El himno de Wilfred Owen, For Doomed Youth [Para la juventud condenada, en traducción libre] (1917) es una advertencia para los belicistas,

¿Qué campanas doblan por aquellos que mueren como ganado?

Solo la ira monstruosa de las armas.

Nosotros, en Tricontinental estamos trabajando arduamente en sendos dossiers sobre las elecciones venezolanas y mexicanas, así como en el Cuaderno de Formación Política No. 1 que trata del debate alrededor de las teorías del imperialismo. Nuestras oficinas en Buenos Aires, Johannesburgo, Nueva Delhi y São Paulo están desarrollando sus agendas de investigación alineadas a las necesidades de nuestros movimientos. Les presentaré el trabajo que están haciendo en los próximos meses.

Mientras tanto, el viejo dictador guatemalteco -favorito de la CIA- Efraín Ríos Montt ha muerto. Este hombre, que se hacía llamar Mayor Tito, fue el responsable por la brutal campaña militar en las sierras guatemaltecas desde 1981 hasta 1983. En su libro La última masacre colonial, el historiador Greg Grandin escribe:

El celo anticomunista y el odio racista se refractaban a través de la exactitud contrainsurgente. Las matanzas fueron inimaginablemente brutales. Los soldados asesinaron a niños golpeándolos contra las rocas mientras sus padres miraban. Extrajeron órganos, fetos, genitales y miembros amputados, cometieron violaciones masivas y múltiples y quemaron vivas a algunas víctimas. En la lógica que equiparaba la cultura indígena con la subversión, unidades del ejército destruyeron sitios ceremoniales y convirtieron lugares sagrados como iglesias y cuevas en cámaras de tortura. Para cuando la guerra terminó en 1996, el estado había matado a doscientas mil personas, desaparecido a cuarenta mil y torturado a miles más, aún desconocidos.

Ríos Montt no será olvidado. Lo recordamos para condenarlo a el y al terrorismo de Estado de los años 80. Forman un capítulo propio en el Manual de antidemocracia.

Cordialmente,

Vijay