La guerra es el resultado lógico de un sistema basado en la desigualdad estructural. Si la gran mayoría de las personas del mundo no pueden vivir dignamente, entonces se rebelarán contra esas condiciones. Incluso la protesta más modesta (una marcha) por lo que parecen ser demandas razonables (reforma agraria) se enfrenta a lo que Frantz Fanon llamó “el viejo bloque de granito” y a la violencia asimétrica. Es mucho más caro gestionar un estado de represión que crear un estado de igualdad, pero para la oligarquía —el viejo bloque de granito— el dinero gastado en la guerra es mucho más eficaz que el gastado en la paz. En sus notas monumentales —Grundrisse (1857)—, Karl Marx escribió: “El impacto de la guerra es evidente, ya que económicamente es exactamente lo mismo que si la nación dejara caer una parte de su capital al océano”. Desde el punto de vista de la sociedad, la guerra y la represión son ilógicas; desde el punto de vista de los capitalistas, la guerra evita la revolución social y produce oportunidades de ganancias. Un sinónimo de capitalismo es “economía de guerra permanente”, cuyo objetivo no es crear seguridad, sino congelar las relaciones de clases a perpetuidad.

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En las ruinas del presente traza los desafíos planteados por la globalización y lo que esos desafíos producen nuestra sociedad. El primer intento por abordar los problemas de la globalización fue el neoliberalismo. Falló. Luego vino el populismo de derecha, que se expresa en términos estrechos y de odio. También va a fallar. La izquierda está debilitada, descompuesta por la globalización. La necesidad hoy es que la izquierda se recomponga, que se transforme en una fuerza vital para la humanidad frágil.

Nuestro segundo Cuaderno analiza el proceso de producción contemporáneo que da como resultado el iPhone de Apple. Pasamos de una mirada a la producción del iPhone al funcionamiento interno de la ganancia y la explotación. No estamos interesamos solo en Apple y el iPhone, sino más particularmente en el análisis marxista de la tasa de explotación en juego en la producción de estos sofisticados dispositivos electrónicos. Creemos que es necesario aprender a medir la tasa de explotación, para saber con precisión cuánto entregan lxs trabajadorxs a la riqueza social total producida cada año.

Los minerales en bruto son necesarios para la vida diaria, pero cuando esa vida es también el costo de nuestras necesidades de infraestructura, es hora de empezar a hacer preguntas. ¿Por qué el 60% de las empresas mineras del mundo tienen su sede en Canadá? En este informe proporcionamos los detalles financieros de diez compañías mineras canadienses. Estos datos se convierten en una hoja de antecedentes penales cuando se leen junto con relatos concisos de las más horrendas violaciones de todo tipo cometidas alrededor del mundo por estas compañías . La acumulación de dólares canadienses depende profundamente de una depravada indiferencia hacia la vida humana que las compañías mineras canadienses parecen compartir.

National Indigenous March, May 2016

Para Colombia y para los pueblos de Nuestra América, la paz asume una complejidad que pone en tensión al conjunto del escenario político y resulta un eje central de la disputa entre el neoliberalismo y las aspiraciones populares. En este nuevo dossier del Instituto Tricontinental examinamos las causas estructurales del conflicto social, político y armado colombiano y como el país se constituyó en un agente clave en la disputa geopolítica regional en favor de los intereses de los EE.UU.

El último dossier del Instituto Tricontinental nos presenta los desafíos de los movimientos populares en América Latina y el Caribe frente a una nueva avanzada del imperialismo, las derechas y los proyectos neoliberales en la región. Los efectos de dichas políticas, con graves consecuencias para los pueblos, han corroído la legitimidad de los gobiernos que las impulsan, desplegándose nuevos procesos de lucha y movilización popular, levantamientos, protestas y resistencias. Desde este lugar se torna necesario para el pensamiento crítico latinoamericano reflexionar sobre los modos y las capacidades para impulsar una subjetividad alternativa, antineoliberal, antiracista, antipatriarcal y anticapitalista.

Desde mediados de septiembre, se ha desencadenado una intensa olas de protestas en todo Haití. Alrededor de cinco millones de personas —la mitad de la población del país— ha participado en las marchas y los cortes de calles. Piden la renuncia del presidente Jovenel Moïse, rechazan cualquier intervención extranjera, y piden una resolución de la crisis energética y económica. La falta de combustible en la isla es el detonante. La respuesta del gobierno ha sido enviar a la policía. La Alerta Roja Nº 4, que nos llega desde nuestrxs camaradas en Haití, da una evaluación más completa de la situación en terreno.

The Fate of Xolobeni Would Be the Fate Of Us All

Desde 1996, lxs activistas de Xolobeni, una región costera de Sudáfrica, han estado luchando contra un conglomerado minero extranjero que se enteró de que sus tierras ancestrales son ricas en titanio. Lxs activistas anti-minería de Xolobeni, que han perdido a muchos compañerxs por ataques de escuadrones de choque, siguen luchando contra esta compañía extranjera y sus socios en el gobierno sudafricano. Dado que su tierra está ubicada en un punto crítico de biodiversidad global, su lucha es la lucha de todos nosotros: es la lucha por el agua, el suelo, los alimentos y el aire.

Este dossier presenta dos relatos sobre la crisis agraria de la India. La primera historia trata sobre el duro impacto del cambio climático en en el estado de Andhra Pradesh, una economía rural ya maltrecha, donde lxs agricultorxs producen semillas para empresas en las condiciones más adversas. La segunda historia nos lleva a Kerala, donde encontramos la cooperativa de mujeres Kudumbashree, que ha resistido la devastación de las peores inundaciones en ese estado en casi un siglo. Estas historias no sólo documentan el lado feo de la historia, sino que también nos ayudan a detectar las iniciativas que dan un soplo de vida al futuro del planeta.

En la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abrió la sesión con el comentario descabellado de que la Amazonía —que ha estado incendiándose por semanas— “prácticamente no se ha tocado” y que “un medio mentiroso y sensacionalista” ha estado avivando las llamas de noticias falsas. La Amazonía, 60% de la cual está en Brasil, no es el “patrimonio de la humanidad”, dijo Bolsonaro. Es territorio brasileño, dijo, y si Brasil quiere talarla, que así sea. Se han producido protestas alrededor del mundo contra los incendios, ya que es bien sabido que el Amazonas es uno de los mayores sumideros de carbono del planeta. Si se alcanza un 25% de deforestación en el Amazonas, entonces la selva tropical habría alcanzado un punto de no retorno. En ese momento, la vegetación pierde su capacidad de regenerarse y probablemente transformaría la selva en una sabana. Estamos de nuevo en la era de la locura, al borde de la destrucción de la Amazonia, una era que exige ser valientes y audaces.