El hacinamiento y la pobreza pueden transformar a la pandemia en una tragedia mayúscula. El desamparo sanitario es dramático en comparación a los países más afectados por la infección y el negacionismo criminal multiplica los fallecidos. Los gobiernos derechistas priorizan los negocios y retacean las cuarentenas, en contraposición a las administraciones que privilegian la protección de la ciudadanía.

El coronavirus ha desencadenado otra crisis del capitalismo dependiente y la escala prevista de esa convulsión es aterradora. La agresión contra los salarios y el empleo coexiste con rescates que privilegian el socorro a los empresarios. La viabilidad de esos auxilios dependerá de la duración de la recesión y sus modalidades prefiguran distintos cursos de la economía luego de la pandemia.


Si en nuestras sociedades el siglo XX se caracterizó por la creciente mercantilización de la producción cultural y la concentración constante de la propiedad de los medios de comunicación y las industrias culturales, este nuevo siglo se presenta como la época de la convergencia, el predominio de megacorporaciones globales y la utilización de los datos personales. Esto en un contexto en el que la información y la comunicación se han vuelto un factor cada vez más determinante para el sistema de producción en su conjunto y en el cual las industrias de la cultura, el entretenimiento y las nuevas tecnologías digitales se convirtieron en una zona altamente dinámica y rentable.   


Por Lautaro Rivara. A 15 años de la ocupación internacional de las Naciones Unidas, los movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos se reunirán en un Coloquio Internacional para realizar una evaluación sobre lo acontecido a lo largo de este tiempo. El encuentro llevará el título de: «Ocupación, soberanía, solidaridad: hacia un tribunal popular sobre los crímenes de la MINUSTAH en Haití».


Por Claudio Tomas y Eduardo Spiaggi | Observatorio del Sur – Universidad Nacional de Rosario   «No hay otra universalidad que esta condición de estar caído en el suelo, aunque se trate del altiplano o la selva. De ahí el arraigo y, peor que eso, la necesidad de ese arraigo, porqué, si no, no tiene sentido […]


Por Diana Carolina Alfonso Integrante de la Cátedra de Feminismos populares y latinoamericanos «Martina Chapanay»   La concreción de un proyecto plurinacional en Bolivia se basó en las disposiciones y demandas de los movimientos sociales, los sectores históricamente excluidos de la población y sus relaciones, no siempre armónicas, con los aparatos de poder del Estado. […]